LOS AYUNTAMIENTOS Y LA SEGURIDAD PÚBLICA

’09/07/2026’

CAFÉ DE MAÑANA
Por José Luis Enríquez Ambell

LOS AYUNTAMIENTOS Y
LA SEGURIDAD PÚBLICA

Partiendo de dos realidades: primero, la seguridad pública no atraviesa por sus mejores momentos; y, segundo, a poco más de seis meses del inicio de funciones de los nuevos 212 ayuntamientos en Veracruz, se nota en ellos disfuncionalidad en ese servicio municipal.

Poca o casi nula excepción hay en ese concepto de servicios en favor de la población, y hay que decirlo también: algunos han venido haciendo esfuerzos para no caer en tentaciones por la inseguridad, pero son muy pocos.

El proceso, terminada la etapa de entrega-recepción en los 212 ayuntamientos de Veracruz, fue una frontera para ordenar en todo lo posible, de la mejor manera, todas sus áreas, y no solo en lo administrativo sino, igualmente, en lo operativo, que es donde encuadra esta ficha del tablero municipal.

Es un secreto a voces el hecho de que un apartado complicado en el arranque de toda nueva gestión municipal es, antes de que inicien funciones, en este caso, los actuales cuerpos de gobierno y edilicios, y es que de por sí, en materia de seguridad pública y ciudadana, suele salir a la vista de todos, más la poca transparencia, el orden y la rendición de cuentas.

Los cuestionamientos sobre el perfil de los servidores públicos municipales en materia de policía y seguridad dejan claro que, desde el capítulo 1000 en el catálogo del gasto —dicho de otra forma, todas las áreas de recursos humanos—, tienen un deficiente control en términos de administración de personal y una elevada irresponsabilidad que colabora al aumento del índice de una policía operativa carente de perfiles.

De por sí, en algunas ciudades y localidades, desde el proceso de entrega-recepción municipal, se observó un aumento en el índice de robos a comercios y casas habitación, lo que hizo evidente el relajamiento del área en plena transición.

Los expertos opinan que es muy urgente reclutar a quienes sean prospectos de policías —mujeres y hombres—, sobre todo jóvenes, pues, de acuerdo con las estadísticas del INEGI, el número de elementos municipales es bastante bajo y, si le sumamos que hay perfiles deficientes, el termómetro no medirá mejoría alguna en ese renglón social.

Y es que, incluso, policías que tienen antigüedad de varios años quizá podrían ser capacitados, actualizados y buscar mejorar su hoja de servicios, aprovechando que puedan aportar capacidades.

Las mediciones recientes del INEGI dan claridad por cuanto hace a la existencia de las precarias condiciones laborales de los policías en su conjunto, y les lleva a padecer más la carencia inflacionaria en sus regiones, incluso aun teniendo apoyo de la federación en el quehacer de sus operaciones.

Los responsables de recursos financieros en los ayuntamientos —oficial mayor, jefes de áreas de recursos humanos, tesoreros, entre otros— poco o nada hacen para poder regular los salarios de los elementos de seguridad pública municipal en términos de la policía, así como de vialidad, sin descontar otros sectores.

Cabe decir que las políticas públicas normalmente no son exitosas institucionalmente en materia de seguridad pública ciudadana en casi todos los ayuntamientos, y entonces la reducción de la violencia y los actos delictivos se queda en el discurso de las alcaldesas y los alcaldes, en solo lenguaje de esas autoridades y muy lejano a la tranquilidad social.

DE SOBREMESA

Así pues, la disfuncionalidad en ese renglón, en etapas como los cambios de gobiernos en los municipios, se convierte en una interrupción por cuanto hace a la continuidad de las políticas públicas, que invita a proyectar la reestructuración del personal y, en especial, la profesionalización de todas las corporaciones policiales en los ayuntamientos.

Mover a los mandos y cuerpos operativos y administrativos de la policía supone obedecer al cumplimiento de una previa formación y capacitación en funciones de programas maduros en materia de seguridad de largo alcance, que no estaría mostrando un elevado número de hechos contrarios a la legalidad.

No cumplir con estándares de esa naturaleza llevará a seguir viendo servidores públicos en la policía que terminan por no servirle a la sociedad.

UN CAFÉ LECHERO LIGHT

Los indicadores son fríos y nos hablan de estar parados en políticas públicas poco serias, improvisadas, sin planificación, mal coordinadas y débiles en la prevención del delito, pero igual habrá de reconocerse que aún falta mucho para lograr una mejor carrera policial, en busca de alcanzar una menor vulnerabilidad en el devenir de ese primer piso de gobierno y de las autoridades municipales.

¡ES CUANTO!

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