Veracruz, la barbarie

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“El cobarde sólo amenaza cuando está a salvo.” – Johann Wolfgang von Goethe.

 

El asesinato de la alcaldesa de Jamapa, Florisel Ríos Delfín confirma la severa crisis de gobernabilidad que enfrenta Veracruz.

Las amenazas de una autoridad estatal, convierte a la entidad en un pequeño ensayo de lo que es la barbarie política, en una nación sumergida en la omnipotente voluntad del Mesías Tropical, que no ve, no escucha y no actúa.

Mientras su gobernador Cuitláhuac García Jiménez debe salir a pedir celeridad al proceso de investigación de una Fiscalía General del Estado (FGE), misma que es rehén de la voluntad de esa misma autoridad que lanzó amenazas a la alcaldesa Ríos Delfín y los cuales le acompañan en dicho llamado, evidencian el vacío de poder generado por el incumplimiento del Estado de Derecho.

Lo que ocurre en la entidad puede ser calificado ya como de alarmante.

La condena generalizada por tan criminal acto, comienzan a lastimar a una sociedad que reclama ya la intervención de un presidente de México que inclusive ha actuado como cómplice, al atreverse a defender a tan criminales funcionarios estatales, sin que nada, ni nadie les castigue o sancione.

En cualquier otra circunstancia, este acto obligaría a la renuncia inmediata del actual responsable de la política interior de Veracruz, para facilitar y garantizar se lleven a buen puerto las investigaciones.

Pero eso no ocurrirá, porque el ejercicio del poder absoluto, mantiene a las obtusas autoridades sumidas en el influjo mareador que dan las mieles del poder.

Un poder mal entendido, que lo han ejercido de manera criminal, pues nunca han sido gobierno para los más de ocho millones de veracruzanos, sino para el grupo en el poder, para garantizar que todos los negocios al amparo de la función pública salgan de maravilla para la camarilla que los acompañan.

Así el personaje señalado por la dirigencia Nacional y Estatal del PRD, continúa al frente de su responsabilidad, alejado de toda función que la misma Ley Orgánica del Poder Ejecutivo le confiere, pues si evaluamos sus dos años al frente de la generación de la gobernanza, podremos dar cuenta que, solo otorgando actas de nacimiento ha justificado su función.

No hay dialogo alguno con partidos políticos, no hay desarrollo político entre agrupaciones sociales, religiosas, económicas, no han realizado tareas que permitan garantizar el fortalecimiento municipal, no han tenido, ni tendrán, la sensibilidad que el ejercicio del poder debe ejecutar.

Por el contrario, convertido en guía de turistas se la pasa recorriendo terminales de autobuses de conocida línea de transporte foráneo promoviendo un Programa que no es de su competencia o responsabilidad.

Más aún, erigido en todólogo de la nada, tuvo la puntada de poner al mismo gobernador del Estado a realizar faenas de chapeo, como si los veracruzanos hubieran votado por un jardinero y no por un mandatario estatal.

Toda acción ejecutada por el personaje, ha llevado al Ejecutivo a la exhibición, jamás ha guardado las formas, ni respetado su investidura, su intensión pareciera ser siempre hacer quedar mal al Gobernador, al que, en un primer acto, metió a un municipio en el que casi lo linchan por su incapacidad para la operación política, ante el intento de construir un relleno sanitario allá por los primeros días del 2019, cuando se estrenaba como responsable del Gobierno Estatal.

El crimen de la alcaldesa de Jamapa, se suma al de otras autoridades, legisladores, y militantes del PRD, el cual ha sido el principal cliente de esta grave crisis de inseguridad.

Su pleito abierto y directo con los medios, confirma su intolerancia por la crítica, la amenaza a la directora del Decano de la Prensa Nacional, quedó como evidencia de la situación.

¿Hasta cuándo se habrá de parar esta seria crisis?, ¿hasta cuándo el presidente López Obrador habrá de pedirle a su secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero emita una enérgico llamado, un extrañamiento?, ¿Qué más necesita el presidente para detener esta barbarie?, ¿Qué pruebas espera se le entreguen para reconocer que la autoridad señalada es omisa y hasta posiblemente cómplice de los hechos?

La gravedad de los actos nos obliga verdaderamente a involucrarnos como sociedad, a no permitir un minuto más esta clase de acciones, pues de consentir estaremos avalando el autoritarismo que solo las dictaduras ejercen y en donde ya después ni quejarse será bueno.

Por lo pronto, se anuncia conferencia de prensa en el puerto de Veracruz por parte de la Dirigencia Nacional del PRD en Veracruz, encabezada por el mismo Jesús Zambrano y su homólogo local, Sergio Cadena Martínez, que junto con los alcaldes emanados de ese partido volverán a señalar la violencia política provocada por Eric Patrocinio Cisneros Burgos.

Mientras el presidente de México no intervenga de verdad, el socarrón y descarado funcionario se continuará pitorreando de la sociedad, presumiendo su poder y bofeteando el Estado de Derecho a su antojo.

¿Hasta cuándo Veracruz seguirá viviendo en la barbarie?

 

 

Al tiempo.

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