UV: De la manipulación de plazas al negocio familiar

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’17/08/2022’

 

Carta abierta al rector, a la comunidad académica, a la sociedad veracruzana 

El pasado 15 de junio se publicó una carta abierta al Rector de la máxima casa de estudios del estado en la que se señalaron las malas prácticas que se llevan a cabo en la Facultad de Contaduría y Administración. Sin embargo, dichas prácticas se replican y son todavía más graves en algunas entidades como la Facultad de Idiomas. 

A los hechos concretos.  

En las últimas votaciones para elegir al personal que estaría a cargo de la dirección de la facultad y las jefaturas de carrera, así como la secretaría académica de la facultad, Sara Ladrón de Guevara metió las manos en el proceso, haciendo que los resultados de las elecciones fueran desechados y logrando que la actual directora de la facultad estuviera en el cargo por segundo período consecutivo (hecho bien sabido y señalado en voz baja, por los pasillos, por todos los colegas). Esto, desde luego, dando aliento a las prácticas corporativistas que existen dentro de la facultad: en función de con quién te lleves obtienes lo que puedes.  

La designación de plazas, asimismo, es un proceso profundamente viciado. Se realizan negociaciones al momento de redactar los perfiles requeridos para cada plaza, descubriendo que al presentarse a concurso solo existe un docente que cumple con determinado requisito (generalmente la formación a nivel posgrado) para cubrir dicho puesto. Dicho de otra forma, las convocatorias, desde que las emite la facultad, ya llevan nombre y apellido. Pero ahí no termina el drama.  

La actual administración ha incurrido en, por lo menos, dos laceraciones profundas en contra de la máxima casa de estudios. La primera en relación con la formación académica. Por diferencias de cofradías, en la licenciatura de lengua francesa se impuso (porque no hay otra forma de llamarle) a un docente para las materias de Experiencia Recepcional. Lo reprochable no es la persona, sino su formación académica. Por más de un periodo el personal docente impuesto en esta materia limitó, bajo presión académica so pena de reprobación, a los estudiantes de lengua francesa en el desarrollo de sus proyectos de investigación, señalando que solo ella podía dirigir sus investigaciones, lo cual cuestionaban los alumnos sin poder hacer nada, pues tampoco recibían respuesta de ninguna autoridad académica. La parte más lamentable es tener al frente de Experiencia Recepcional a un personal que, al investigarla, resulta que jamás ha realizado ni publicado ninguna investigación o artículo académico. Su titulación de licenciatura fue por posgrado y la de maestría por promedio. Cabe mencionar que dicha docente solo contaba con experiencia en centro de idiomas de la UV y de la nada ahora tenía el perfil de investigadora para impartir tal experiencia educativa. 

La segunda herida en esta Facultad tiene que ver con el nepotismo. De forma extraña, la esposa del anterior jefe de carrera de lengua francesa (a partir de 2016) ingresó a la facultad como docente (claro, el parentesco no está peleado con las capacidades profesionales). No obstante, surgen mil dudas al descubrir que en cuestión de un par de años la esposa de aquel jefe de carrera adquirió la categoría de Profesora de Tiempo Completo. ¿Es que puede alguien, con un par de años, reunir realmente todos los puntos exigidos para la obtención de una plaza con tales niveles de exigencia?, ¿es que no había en la facultad, por lo menos, un docente más que reuniera el perfil?, ¿o es, más bien, que la cercanía del anterior jefe de carrera al cuerpo directivo de la facultad, impuesto en su segundo período por Sara Ladrón de Guevara, jugaron un papel determinante para proceder con el nepotismo a todas luces?  Los artículos 307 y 336 del Estatuto del Personal Académico son muy claros al respecto y cito: 

Artículo 307.- «Los miembros del Consejo Técnico deberán excusarse de intervenir en cualquier forma en la atención, tramitación, resolución cuando sean parte del asunto a tratar o en los que tenga interés personal, familiar o de negocios, incluyendo aquéllos de los que pueda resultar algún beneficio para él, su cónyuge o parientes consanguíneos hasta el cuarto grado o por afinidad o para terceros con los que tenga relaciones profesionales, laborales o de negocios, o para socios o sociedades de las que la autoridad o funcionario o las personas antes referidas formen o hayan formado parte. Cuando se presente alguna de las hipótesis descritas en este artículo el integrante del Consejo Técnico deberá excusarse de participar en la discusión y resolución del caso, quedando constancia en el acta respectiva. El no excusarse será causa de responsabilidad».

Aunque el anterior jefe de carrera se hubiera excluido del proceso de evaluación para el ingreso de su esposa, conforme al artículo 307, todo el consejo técnico, incluida la actual directora, debieron excluirse de dicho proceso, dadas las relaciones y compromisos laborales existentes con dicho docente.

Esperemos que el actual rector realmente limpie y depure a profundidad todas las entidades académicas de la Universidad Veracruzana. Es deleznable para quienes aquí laboramos el seguir tolerando este tipo de conductas y conformarnos con designaciones por horas. Al parecer la única forma de salir adelante es unirse a una cofradía, enemistarse con la otra, comprar pleitos añejos, ajenos, y relacionarse con “diplomacia”. Vale la pena que se realice una investigación a fondo del proceso de selección de la esposa del anterior jefe de carrera, ya que la profunda cercanía de dicho profesor con la actual dirección no puede ni debe desestimarse, principalmente cuando existe dentro de la facultad personal con mejores perfiles. Dicha designación confirma que la universidad se está volviendo, cada vez más, un negocio familiar. Ahora, al parecer, es necesario contraer nupcias con los académicos cercanos a la dirección para obtener una plaza.  

Ojalá que esta carta abierta, y la anteriormente publicada, sirvan como invitación a los demás colegas de otras entidades para denunciar todos los abusos y conflictos de interés que se han presentado en todas las entidades de nuestra casa de estudios, la cual se encuentra cada vez más sitiada por las corruptelas, el tráfico de influencias y las prácticas corporativistas a la vieja usanza política de nuestro país. Nuestra casa de estudios, nos guste o no, también necesita una profunda depuración, y vale la pena echar a la calle a quien por falta de ética y de moral no pertenece a esta casa de estudios. 

Si omito mis datos no es porque esto sea inventado, sino porque sé perfectamente que me costaría el trabajo y una lapidación pública, pues nadie más se atreve a levantar la voz y vivimos en una sociedad que sentencia al denunciante y justifica los abusos y a sus ejecutantes.