KAIRÓS
Sin esperanzas, sin ilusiones, sin soluciones
Francisco Montfort Guillén
Muerta la esperanza futbolera, a los mexicanos sólo les queda volver a pensar en su compleja realidad. Por un lado, la mediocridad de su grupo gobernante en los tres niveles de gobierno, en los tres poderes de la Unión. Por el otro, la acostumbrada apatía de una sociedad despolitizada que sólo se asoma a los eventos políticos motu proprio cuando se trata de asistir a las votaciones, sin que jamás se alcance una participación del 75% o más de los posibles electores. Entre reflejadas, la clase dirigente y la sociedad dirigida nos proporcionan días de eterno dejá vu, de continuidad de promesas que siempre serán incumplidas y de aceptación de ese incumplimiento como si de una fatalidad irremontable se tratara.
Mientras las sociedades desarrolladas mueven sus fuerzas para adaptarse a esta nuevo mundializado mercado que rompió su confianza en un futuro de reglas y acuerdo por uno que se fragmentas al ritmo de los caprichos del ególatra presidente de USA que busca reconfigurar un nuevo mundo teniendo como eje de nueva cuenta a su país, mientras las nuevas realidades indican que la sin tomar en cuenta las dependencias creadas resultará imposible, Las condiciones del dominio unipolar pasaron a mejor vida gracias, en gran medida, a los liderazgos que marcó los Estados Unidos con su industria del conocimiento, su industria de los servicios y su industria de la diversión y el ocio. No volverán para los gringos los tiempos de dominio de las manufacturas si es que no crea o inventa nuevas industrias manufactureras basadas en la robotización, la miniaturización de novedosos productos para los mercados de consumo e industrial. Loa trozos de mercado manufacturero que poseen ahora China y otros países asiáticos no volverán a Estados Unidos por la simple presión de Donald Trump. Fue este mismo presidente quien puso freno a la más brillante industria de la invención permanente, la crítica continua y la formación excelsa de seres humanos en todos los órdenes.
Europa empieza a despertar con su industria militar bajo el ejemplo de Ucrania que vence día a día a los rusos mediante la invención de nuevos drones como catapulta de la nueva guerra de guerrillas. Los países europeos revisan la pesadez de un capitalismo con normas excesivas que limitan la innovación y la libre competencia derivado de la reglamentación europea que cuida el ambiente, mejora el bienestar de los individuos y las familias, pero pierde en productividad y creación de empleos por exceso reglas protectoras de su mercado interno y su nivel de vida.
En México ni siquiera estamos en el debate de estos cambios mundiales, El peso de la mediocridad gubernamental, el pésimo manejo de las finanzas públicas, la insólita defensa del crimen organizado como socio del obradorato, comandado ahora, a medias, por la figura burocrática de una insípida presidente, la escasez de recursos para la inversión productiva, el manejo normal de una anormal empresa pública que recibe subsidios altísimos, criminales para la sanidad económica nacional, mientras la criminalidad asociada al gobierno mantiene el robo de las finanzas públicas mediante el mal llamado <<huachicol fiscal>>; la ausencia de inversiones en salud, en educación y seguridad pública; la contracción del 28% de la inversión física federal; la creciente y ya peligrosa deuda pública; la productividad negativa (el PIB per cápita as bajo en los últimos siete años); con 16 meses de caída en la inversión; más la incertidumbre institucional y productividad negativas al igual que la productividad total de los factores pintan un panorama que nos conduce a la recesión económica y de ahí al estallido social, sin contar con los escándalos que provocarán las medidas legales de Estados Unidos en contra de los políticos de Morena.
Demasiados problemas cuyo tejido, es decir, cuyas dinámicas están entretejidas en acciones, retroacciones y consecuencias múltiples que se alimentan una a la otra y para lo cual no aparece en nuestro panorama una luz que indique la manera de salir de este laberinto de demonios reales que ha construido, a ciencia y paciencia de la sociedad, el régimen político de Morena y su alianza con el crimen organizado.


