Desde el Café
Si le va bien al Tri le va bien al país
Bernardo Gutiérrez Parra
¡Qué partidazo! Con el alargue fueron 101 minutos de un intenso duelo entre el Tri y los súbditos Su Majestad el rey Carlos III; un partido en el que ninguno de los dos equipos se guardó nada. Y menos México que en lugar de achicarse al recibir dos goles en los minutos 36 y 38 por conducto de Jude Bellingham, sacó la casta y se fue al descanso con un 2-1 en el marcador gracias a un golazo del mexicanísimo Julián Quiñonez en el minuto 42.
El segundo tiempo estuvo aún más emocionante. Con la expulsión del defensa Jarell Quansah por una patada a Jesús Gallardo, los ingleses se quedaron con 10 hombres desde el minuto nueve y el Tri redobló sus esfuerzos con ataques tipo cargas de caballería como las que realizó mi general Villa en la toma de Zacatecas. Los ingleses casi no atacaron en el segundo lapso, pero cuando se dejaron ir contra la portería del “Tala” Rangel ¡aguas!
Uno de esos ataques provocó que el Tala cometiera un penal sobre Anthony Gordon, penal que cobró Harry Kane para el 3-1 al minuto 58. Pero al minuto 66 el propio Kane cometió una falta sobre Brian Gutiérrez cuando intentó despejar un balón dentro de su área. El penal lo cobró Raúl Jiménez para el 3-2, con lo que se sacó un poco la espina de dos paradones que le hizo el portero Jordan Pickford.
Con 25 minutos en el reloj y un jugador de más, el Tri atacó y atacó y atacó y atacó, pero no pudo ante unos ingleses que a esas alturas andaban echando el bofe pero mostraron oficio y se defendieron muy bien atrás.
Del partido destaco esto: Veo mundiales desde 1966 y nunca había visto a un Tri tan echado pa delante y haciendo tan buen futbol como este del Vasco Aguirre, primero ante Ecuador, pero muy especialmente ante Inglaterra. Nunca bajaron la guardia ante el 2-0 y la raza en el Azteca nunca dejó de apoyarlos. Y la ilusión de todo un país no terminó antes de que se acabara el juego; duró hasta el minuto 101 cuando el árbitro Alireza Faghani dio el silbatazo final.
Lo demás es lo de menos.
Ahora vendrán los sesudos análisis de los especialistas: que si regresó la maldición de la Malinche; que si se asomó al Azteca el espejo negro de Tezcatlipoca; que perdimos porque estamos salados desde tiempo inmemorial, que por qué el Vasco no metió a Fulano en lugar de Zutano; que por qué esto y por qué lo otro. En síntesis: puras babosadas.
Se perdió porque a pesar de que el Tri fue superior al rival (en posesión de balón tuvo un 60% por 40% de los ingleses) ellos anotaron un gol más. Y punto.
Pero por encima de todo eso y a pesar de que les agradecí hace unas semanas, gracias otra vez muchachos, de corazón muchas gracias. Por casi dos meses nos olvidamos qué México es junto con Haití el país más violento del mundo en tiempos de paz. Fueron casi sesenta días en que la alegría sustituyó al miedo crónico que nos carcome, pues no nos dio miedo salir de noche (en bola, claro) a echarle vivas en calles, avenidas y plazas públicas a 26 jóvenes que no nos prometieron nada y nos dieron mucho.
Y acá en la aldea, fueron días en que nos olvidamos que Veracruz es el estado más peligroso y letal del país para ejercer el periodismo.
¿Fue chiripa lo del Tri?
No.
De 1930 en que se jugó el primer Mundial al 2026 tuvieron que pasar 96 años para que los muchachos crecieran, pero lo hicieron. Por eso nunca como ayer estuvieron tan bien dichas las palabras del Tala Rangel: “Esto apenas comienza”.
Hay una frase que se repite sin tapujos e incluso sin la mínima vergüenza: “Si le va bien a la presidenta le va bien al país”, pero eso es mentira.
Gracias a este Mundial se pudo comprobar que si le va bien al Tri, le va bien al país… aunque sea por unos días.


