Rocío Nahle evita hablar del grupo delictivo “Sombra”; los delincuentes no operan sin ayuda de gobiernos corruptos

’08/07/2026’

Entre lo utópico y lo verdadero

Por Claudia Guerrero Martínez

09 de julio de 2026

 

Rocío Nahle evita hablar del grupo delictivo “Sombra”; los delincuentes no operan sin ayuda de gobiernos corruptos

 

La columna de Héctor de Mauleón en El Universal abre la investigación y culpables por la muerte de la directora del portal Pulso Informativo del Sureste, en Nanchital, Roxana Guzmán Ramírez y tristemente, la gobernadora de Veracruz, Norma Rocío Nahle García confirmó que la publicación vertida en la columna del periodista nacional es cierta, reprobando la filtración de datos de la carpeta de investigación en curso.

 

Más triste es observar a Rocío Nahle, quien tiene la costumbre de ser la todóloga y mostrarse saber todo e informar sucesos sin  tener conocimiento ministerial, ni del derecho penal. Prefiere ser ella la que opina, tergiversa y omita todo, cuando tiene a una fiscal general a quien protege y exonera de informar sobre temas tan penosos y violentos, como la muerte de Roxana Guzmán. Y si ella no hubiese grabado su secuestro, este caso se iría al cajón de los olvidos de la FGE de Veracruz.

 

La columna de Héctor de Mauleón la pueden leer con la liga: https://sonorapresente.com/2026/07/el-asesinato-de-roxana-entre-el-sadismo-y-la-colusion/ y no es un secreto que los grupos delictivos sobreviven, hacen negocios y operan, gracias al apoyo gubernamental. Nunca olvidemos esto.

 

Este martes, la autora de esta columna tuvo la oportunidad de ser entrevistada en el programa “A Fuego Lento”, de el Heraldo de México, conducido por Isaías Robles, jefe de opinión y Alfredo González Castro, director editorial, los dos del Heraldo de México.

 

Hablamos del caso de Roxana Guzmán Ramírez, directora del portal Pulso Informativo del Sureste, en Nanchital, Veracruz, su secuestro y violento asesinato, conmocionando a la opinión pública en el país y ser nota internacional. Sobre este penoso tema, advertí que esta lamentable muerte dividió la opinión pública y a la comunidad periodística, pues una parte aseguraba que Roxana tenía vinculación con grupos criminales y la otra, la defendía. Algunos guardaron silencio y este caso polarizó el concepto de ejercer el periodismo en Veracruz. Y lo único concordante: Roxana no se merecía una muerte tan sádica y violenta, siendo sepultada en Nanchital, este pasado martes.

 

Ante los hechos de tres periodistas asesinados en Veracruz en 2026, dos en Poza Rica y una en Nanchital, me preguntaron cómo describiría el ambiente en el que actualmente ejercemos nuestra labor los periodistas en Veracruz y nuestra respuesta fue el prevaleciente miedo. Las acciones para proteger a los periodistas son insuficientes por parte de la Comisión Estatal para la Atención y Protección a Periodistas en Veracruz y  las investigaciones ministeriales no progresan, se quedan estancadas y no hay interés en dar con los culpables materiales, ni intelectuales.

 

En pocas palabras, en Veracruz impera la impunidad.

 

No olvidemos que el crimen organizado ha permeado como la humedad, en  gobiernos municipales, estatal y federal, dejando en indefensión a los periodistas. Esa es la triste realidad en nuestro Estado.

 

En la misma entrevista, el interés por conocer cuáles son las principales formas de violencia, intimidación o presión que enfrentan los periodistas en Veracruz, advirtiendo el acoso policiaco, violencia psicológica, amenazas de grupos criminales y campañas negras en redes sociales, bajo la operatividad sistemática de bots o cuentas inorgánicas operadas desde gobiernos municipales y del propio Gobierno Estatal, con el fin de denostar al periodista y medio de comunicación, así como no dar convenios publicitarios, para obligar al periodista a ceder y publicar información oficial, condicionado a no criticar al gobierno en turno.

 

No debemos perder de vista que los responsables de esos ataques son el crimen organizado, los grupos de poder y el gobierno en turno, quienes tienen responsabilidades y juntos se organizan con fines personales, políticos y electorales, como el caso de la administración de Javier Duarte, hoy preso en el Reclusorio Norte, quien acosó a muchos periodistas, en los que me incluyo, sin olvidar los gobiernos de Morena como el de Cuitláhuac García y Rocío Nahle, a quienes no les gusta la crítica, prometieron ser diferentes, “honestos” y roban las arcas estatales e incumplieron a los ciudadanos. Es una realidad que los gobiernos protegen y toleran a grupos delictivos dejándolos operar, trabajar y realizar negocios delictivos. Y cuando “calientan la plaza” o realizan asesinatos, entonces ya interviene el Gobierno federal o estatal. Así opera la relación Gobierno-Grupos delictivos.

 

Y para intimidar a la Prensa, con el fin de no informar a la ciudadanía, aplican el miedo, zozobra, hasta despidos injustificados en las redacciones de medios de comunicación, donde pagan salarios raquíticos y los reporteros tienen que vender sus notas a diferentes medios de comunicación, sin prestaciones laborales, ni pago decoroso.

 

Por eso, muchos periodistas, reporteros, columnistas y medios de comunicación en Veracruz aplicaron la censura por la lucha de plazas perpetradas por el crimen organizado, desde la administración del exgobernador Fidel Herrera y la llegada de grupos criminales violentos como Los Zetas, el Cártel del Golfo o Cártel Jalisco Nueva Generación, quienes han motivado a la fundación de subcárteles, como el caso del grupo Sombra. Actualmente, Veracruz cuenta con cerca de 13 agrupaciones delictivas detectadas y constantemente pelean por el control de las plazas y subordinar al Estado. Recordemos contabilizar 34 homicidios de periodistas y comunicadores desde el año 2000, siendo Veracruz la entidad más peligrosa para ejercer el periodismo.

 

En la misma entrevista, se mostró el interés de conocer cómo evaluaba la respuesta de las autoridades estatales y federales frente a las agresiones contra periodistas y mi respuesta fue que las autoridades federales y estatales congelan investigaciones de agresiones en contra de periodistas. Piensan que es un “dolor de cabeza” y revictimizan a los reporteros asegurando que algunos están vinculados con grupos criminales. No es lo mismo el periodismo en Xalapa, donde están los Poderes del Gobierno, que en el norte y sur de Veracruz, donde impera la impunidad y la ley de los grupos delictivos, obligando a los reporteros a protegerse de criminales, cuidando el manejo de la información, al cubrir sucesos y notas informativas, para no molestar a los líderes delictivos, pues habría acoso constante y éste no cesa.

 

En Veracruz se permite la impunidad y es el cáncer que prevalece para seguir asesinando a periodistas, siendo un deporte las agresiones en contra de comunicadores, porque saben que no hay interés de la Fiscalía General del Estado de Veracruz para investigar y dar con los responsables. Aplican la censura y tratan de asfixiar al medio de comunicación sin aportar información oficial, ni transparencia. Esa es nuestra realidad en Veracruz.

 

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