***La orden fue inmediata, seca y contundente: ¡Bájense!.
***La encargada de alertar a la gobernadora de Veracruz sobre las intenciones de estos trepadores fue Irma Aida Dávila Espinoza, secretaria particular de Rocío Nahle, quien se dio cuenta que estos cuatro impresentables se estaban subiendo al estrado.
Por Claudia Guerrero Martínez
En exclusiva, damos a conocer que a la gobernadora Norma Rocío Nahle García, como se dice coloquialmente, “ya le colmaron de piedritas el buche” y dio la orden de no permitir subir al estrado al delegado de Bienestar en Veracruz, el pillo Juan Javier Gómez Cazarín, a dos diputados federales y a una senadora en el evento de la conmemoración de los dos años del triunfo de Claudia Sheinbaum Pardo a la Presidencia de México.
Y es que el constante oportunismo del conocido como “El Carón” Gómez Cazarín, es una práctica de este político que ha escalado con base a traiciones y realizando negocios a costa de Morena y de políticos igual de pillos que Juan Javier Gómez Cazarín, quien es integrante de un grupo de trepadores sin pudor en los últimos años, integrándose también al grupo los improductivos diputados federales Zenyazen Roberto Escobar García y Margarita Corro Mendoza, así como la senadora Raquel Bonilla Herrera, personajes para quienes la política parece reducirse a una inagotable búsqueda de reflectores.
Lo sucedido el domingo en el Puerto de Veracruz, durante el acto conmemorativo de Claudia Sheinbaum Pardo fue una muestra perfecta de esa obsesión por aparecer en la fotografía, aunque sea a empujones. Y es que mientras se realizaba el enlace nacional para escuchar el mensaje presidencial, los cuatro decidieron actuar como si el evento girara en torno a ellos. Con el abuso que suelen aplicar y la “costumbre” de sentirse intocables, comenzaron a subir al estrado sin estar contemplados en el protocolo oficial. El problema fue que esta vez nadie estuvo dispuesto a tolerar tal escena.
La orden fue inmediata, seca y contundente: ¡Bájense!.
No hubo margen para negociaciones, recomendaciones ni influyentismo. Simplemente no estaban invitados a ocupar ese espacio. La Presidencia de la República había autorizado únicamente a cuatro personas para permanecer en el presídium y ninguno de ellos figuraba en la lista. La escena resultó demoledora. Los mismos que durante años se han esforzado por vender una supuesta cercanía con el poder, fueron obligados a descender las escaleras ante la vista de cientos de asistentes. Lo que buscaban convertir en una fotografía de protagonismo, terminó transformándose en humillación política.
Y es que existe una diferencia entre construir liderazgo y vivir de la grilla, entre tener peso político y creer que cualquier escenario público debe rendirse a los caprichos personales. Algunos parecen no haber entendido esa situación.
Lo ocurrido dejó al descubierto una realidad incómoda: Hay figuras que siguen actuando como si fuesen indispensables cuando en los hechos, ya no ocupan el lugar privilegiado que creen merecer. Confundieron presencia con relevancia; cercanía con influencia y ambición con liderazgo.
El episodio también envió un mensaje hacia el interior de Morena: Los tiempos de los cacicazgos improvisados, de los grupos que se sienten dueños del movimiento y de quienes creen que la política consiste en colarse en la foto, sin entender que se empieza a poner límites. Porque al final no fueron bajados de un estrado únicamente cuatro políticos. Lo que descendió por esas escaleras fue la soberbia de quienes siguen creyendo que el poder les pertenece por derecho propio.
Y esto resulta tan elocuente, como la de un político que sube buscando aplausos y termina bajando y cargando el peso de su propio ridículo.
La encargada de alertar a la gobernadora de Veracruz sobre las intenciones de estos trepadores fue Irma Aida Dávila Espinoza, secretaria particular de Rocío Nahle, quien se dio cuenta que estos cuatro impresentables se estaban subiendo al estrado y fue de inmediato a comunicarle sobre esta situación a Nahle García, quien dio la instrucción de cerrarles el acceso. Y no les quedó de otra que bajarse.
El loco “El Carón” Cazarín activará sus plumas del Bienestar, a sus mosquitos y a los reyes del spam para demeritar la publicación de Claudia Guerrero, pero quienes estaban ahí se dieron cuenta del terrible oso de los cuatro exfantásticos de Morena y esta información es 100 por ciento verídica.


