INFORME ROJO
Pedro Miguel Rosaldo, entre el delirio y la lengua floja
* “El mejor alcalde que Coatza haya tenido” * El ego del alcalde a todo lo que da * Otra vez, la lengua floja * El enemigo de Pedro Miguel está en la cabeza de Pedro Miguel * Esmeralda sería candidata suplente * Hernández Espejo y Maryjose hacia el 2030 * Magistrado Sobrevilla, el solapador del juez Cristóbal
MUSSIO CÁRDENAS ARELLANO
Publicada en mussiocardenas.com
25 de junio de 2026
Tantas telarañas trae en la cabeza Pedro Miguel Rosaldo que ya delira por ser el mejor alcalde de Coatzacoalcos. Y lo dice una y otra vez. Si eso no es soberbia, es egolatría, y si no, locura total.
No termina de remendar la ciudad, tapar los baches; tiene el malecón costero convertido en zona de guerra, inmuebles derruidos, guarniciones y banquetas destruidas, y ya apela a que se le perciba como el mejor alcalde de Coatzacoalcos.
No controla a su cabildo: los de Movimiento Ciudadano y las dos priistas votando en contra, una morenista –Valeria Cortés Matus, sobrina de la subsecretaria Eusebia Cortés– declarándose en abstención a la hora de aprobar el Plan Municipal de Desarrollo, y Pedro Miguel soñando con ser el mejor alcalde (remendón) de Coatzacoalcos.
Dos alcaldes morenistas, Víctor Carranza y Amado Cruz Malpica, pese a sus desastrosas administraciones, tuvieron habilidad para sacar los acuerdos de cabildo, negociar con la oposición. Y no desdeñaban, no ninguneaban a los ediles de Morena como lo hace Pedro Miguel. Pero vocifera que será el “mejor presidente municipal que hayan tenido”.
Sueña con ser gobernador y no puede ni con su cabildo.
Al mes de gobierno renunció el contralor Mario Pintos Guilén; luego se fue el director de Salud, Javier Reyes, y echó de su lado a la directora de Programas Sociales, Sandra Collins, pero aspira a que lo perciban como “el mejor alcalde que hayan tenido”.
Infla el costo de las obras públicas. Es ese el primer síntoma del saqueo que está por venir, el dogma de Morena, las aportaciones al “movimiento” vía sobres o via presupuestos inflados, la regla no escrita que el morenismo acata sin titubear para nutrirle los bolsillos al amo de todos ellos, el sátrapa Andrés Manuel López Obrador. Como decía Carlos Hank, “mientras más obras, más sobra”.
Pedro Miguel Rosaldo practica el nepotismo. Su primo, Roque Emilio Lemarroy Rico, nieto de Roque Lemarroy Rosaldo, es secretario de Desarrollo Económico. Su otro primo, Jorge Aguirre García, es director de Catastro. Es como Amado Cruz Malpica, su antecesor, que metió a la nómina al primo, a las sobrinas y a los parientes de su esposa.
Lengua larga como es, el alcalde Pedro Miguel “Narciso” Rosaldo no sale de una cuando ya se metió en otra. Entregó una silla de ruedas en la presidencia municipal y rubricó el apoyo público –pagado con dinero del presupuesto– con un “Esto es Morena, así es Morena” que constituye delito electoral. PRI y Movimiento Ciudadano ya anunciaron que lo van a denunciar ante el Tribunal Electoral de Veracruz.
Horas después, la volvió a activar. Rodeado de periodistas, en Xalapa, el martes 23, Pedro Miguel Rosaldo soltó una nueva frase locuaz:
“La misión es que la gente no solamente perciba que soy el mejor alcalde que les ha tocado, sino que en los resultados y en los datos duros también”.
Una reportera cuestionó si se sentía el mejor alcalde en la historia de Coatzacoalcos. Entonces Pedro Miguel Rosaldo reculó:
“No, no es que yo sea el mejor. Es lo que yo quiero. Yo quiero que la gente lo diga. No es que yo sea. Eso es pecar de soberbio”.
La desconexión entre el cerebro y la lengua es letal. Pedro Miguel Rosaldo no concibe qué es un servidor público. No concibe que un alcalde le sirve al pueblo. Si su servicio no es genuino, si entraña el reconocimiento de todos, entonces es ambición personal.
El “tapabaches” quiere el aplauso incondicional.
El “vendehumo”, como lo categorizó el portal Sureste Sur, exhibe los aires de suficiencia, el ego ya fuera de control.
Aún no era alcalde y ya exhibía sus dotes de soberbia. El 5 de noviembre de 2025, siendo presidente municipal electo, reunió a 11 ex alcaldes de Coatzacoalcos y casi en su cara expresó:
“Lo dije desde que era representante del movimiento: quiero ser el mejor alcalde de la historia. No es un tema de egos, es de saber hacia dónde llevar la ciudad, de rodearte de quienes ya lo vivieron, de escuchar y ejecutar”.
El respeto a los ex alcaldes fue de dientes hacia fuera. Horas después reveló a su círculo más cercano que aquella había sido una mala reunión. Todos los ex alcaldes –enemigos entre ellos, algunos persiguieron judicialmente a otros– citaron anécdotas, logros, la fórmula para enfrentar los retos que impone Coatzacoalcos, el segundo municipio de Veracruz en presupuesto y el tercero en importancia política después de Xalapa y el puerto de Veracruz.
“Fue una mala reunión”, dijo Pedro Miguel, acusando que los antecesores –Juan e Iván Hillman, Edel Álvarez, Rogelio Lemarroy, Rafael Anaya, Rafael García Bringas, Marcelo Montiel, Marcos Theurel, Joaquín Caballero, Armando Rotter, Víctor Carranza y Amado Cruz– no le iban a decir cómo gobernar Coatzacoalcos.
Pedro Miguel nunca pisó las colonias. Pedro Miguel se movió entre la élite. Pedro Miguel vivió en un círculo de clase media hacia arriba. No fue a colegios de gobierno. Estudio en la Universidad Tecnológica de Xalapa; Tecnológico de Monterrey, campus Querétaro; Universidad Autónoma de Barcelona; especialidades en la Universidad de Chicago y en un doctorado en Administración Pública por el Instituto Nacional de Administración Pública (INAP). Más fifí que barrio.
Su mayor problema es la lengua hiperactiva, la imprudencia, la soberbia y, sobre todo, el vértigo del poder.
Van seis meses y ya le falta un tornillo. Se trepa en un ladrillo y vomita declaraciones propias de un descerebrado. Le cree a Rocío Nahle que será su sucesor. No conoce la capacidad de su pilmama política para engatusar y engañar.
Él delira, suelta a lengua, incurre en delito electoral al invocar el nombre de Morena cuando entrega apoyos de gobierno –“Eso es Morena, así es Morena”–, y repara losas, limpia rejillas, proyecta obras con sobreprecio, derruye edificios dejando al malecón costero como zona de guerra, porque va a ser “el mejor presidente municipal de Coatzacoalcos”, el presidente remendón.
Se vale enloquecer.
METADATO
El único enemigo de Pedro Miguel está en la cabeza de Pedro Miguel. El alclade “está durmiendo con el enemigo”, dice el periodista Gerardo Enríquez Aburto, sobre el delito electoral cometido por el alcalde de Coatzacoalcos, Pedro Miguel Rosaldo García, al exaltar a Morena, su partido, mientras entregaba una silla de ruedas a una mujer que la solicitó. “Esto es Morena. Así es Morena”, presumió el edil y así aparece en el video que fue subido a las redes sociales. Y el escándalo estalló. Será denunciado por el PRI y Movimiento Ciudadano ante el Tribunal Electoral de Veracruz. Acusa Gerardo Enríquez una confrontación entre la directora de Comunicación Social, Teresa Carrasco, y la operadora de imagen del alcalde, Elizabeth Romagnoli. Dice bien Gerardo Enríquez que ese video con esa frase no debió subir a las redes sociales. Pero el origen del delito no está en quién lo difunde sino quién lo provoca. Y el que lo dijo es el alcalde de Coatzacoalcos. Si no hubiera invocado a Morena, no habría delito electoral. El enemigo de Pedro Miguel está en la cabeza de Pedro Miguel. Lo demás es buscar chivos –chivas– expiatorios… Al sexto mes de gestión, las dos alcaldesas de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río apuntan para el gobierno de Veracruz. Rosa María Hernández Espejo, de Morena, es la edil mejor calificada; Maryjose Gamboa es la figura más destacada del panismo en Veracruz. Rosa María Hernández Espejo tiene un elevadísimo nivel de aceptación entre los jarochos del puerto como ningún otro alcalde morenista en la entidad. Y Maryjose Gamboa, de por sí con un rating altísimo desde que era diputada local y luego federal, hoy es un referente de cómo se gobierna un municipio como Boca del Río, la zona de mayor desarrollo económico de la entidad. Uno de los temas cruciales, el abasto de agua y el cobro de tarifas, lo ha encarado como sólo ella lo sabe hacer: exigiendo cuentas claras y transparencia en las supuestas inversiones de Comisión de Agua de Boca del Río (CAB), la empresa que cuenta con la concesión para dotar del servicio. Si CAB no acredita lo que asegura ha invertido en el sistema de agua, Maryjose Gamboa Torales habrá de iniciar el proceso de revocación de la concesión. Ambas, Rosa María Hernández Espejo y Maryjose Gamboa, son candidatas naturales a la gubernatura de Veracruz en 2030. Fuera de ellas, hasta ahora, nadie más… A Esmeralda Mora la quieren hacer diputada aunque entre por la puerta trasera. Se cocina su incursión como candidata a diputada local SUPLENTE. Morena cocina el regreso de la comadre incómoda de Norma Rocío Nahle García, con todo y el lastre que acarrea, su desastroso paso por el ayuntamiento de Nanchital, el repudio de sus gobernados, el enriquecimiento familiar, el bochornoso despido de su hija Carla Lizeth Rosas Mora por una compra millonaria de seguros en el Colegio de Bachilleres del Estado de Veracruz, a espaldas de las disposiciones de la Secretaría de Finanzas y Planeación del gobierno de Veracruz. Morena está urdiendo una fórmula potencialmente complicada para el distrito XXX, el Coatzacoalcos Rural: Jesús Uribe Valenzuela sería el candidato propietario, y Esmeralda Mora Zamudio, candidata suplente. De ganar la elección, Uribe sería invitado al gobierno de Veracruz y Esmeralda Mora accedería al Congreso del Estado. Uribe Valenzuela suma para Morena porque su papá, Jesús Uribe Esquivel, alcalde de Las Choapas, tiene números a favor pese a ser un traidor a Movimiento Ciudadano, partido que lo acuerpó cuando la gobernadora Rocío Nahle lo asedió, le catearon sus negocios, lo acusaron de desaparecer vehículos que se hallaban en uno de sus corralones y al final, ya siendo alcalde de Las Choapas, se bajó el pantalón, olvidó que la dignidad existe y se arrastró a los pies de Nahle. Pero Esmeralda Mora resta. Y eso lo capitalizaría la oposición. De por sí el distrito Coatzacoalcos Rural es foco rojo para Morena. Todo sea por cumplirle el capricho a la comadre aunque entrañe el riesgo de perder… El juez Cristóbal Hernández Cruz tiene un padrino que le solapa todo; es el magistrado Antonio Sobrevilla. Todo le autoriza el Organismo Administrativo del Poder Judicial de Veracruz al titular del Juzgado Primero Civil de Coatzacoalcos, cuando campean las carencias y se trabaja con las uñas, cuando no hay presupuesto para concluir la Ciudad Judicial en Coatzacoalcos porque lo que había se esfumó, amén que ningún magistrado en su momento se hizo presente para iniciar las obras –todos enviaron representantes– y en ese y otros juzgados se practica en nepotismo a todo lo que da. Cristóbal Hernández, al que en breve le estallará otro escándalo por prestarse a emitir resoluciones en juicios ficticios, primero instaló cámaras de videovigilancia afuera del juzgado; ahora colocan rejas de protección. Y en el juzgado se preguntan si va con cargo al bolsillo del acaudalado Cristóbal o hay una partida especial en el Órgano de Administración del Poder Judicial. Y entonces aparece la mano negra del magistrado Antonio Sobrevilla Castillo…


