Opinión Finanzas/ Por: Lino Perea Flores/ NADIE POR ENCIMA DE LA LEY

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Pero también “al margen de la ley, nada”, reza el apotegma de todo un pueblo que desea vivir en tranquilidad y prosperidad, que desea vivir alejado de la corrupción, la ignorancia y la pobreza; sin embargo, este pueblo también desea que los designios y pronunciamientos del cual dependen millones y millones de mexicanos, se valoren, apliquen y distribuyan sabiamente, entre los gobernados. Hay que hacer prevalecer el estado de derecho, sin ambigüedades ni cortapisas. Se requiere un estado de derecho y respeto, porque el pueblo ya estaba harto, de haber sido engañado, mentido, robado y traicionado. No más, no menos. 
Comencemos con la congruencia, se nos han prometido mejores condiciones de vida en muchos sentidos; por ejemplo,  en lo económico se nos ha prometido crecer mínimo al 4% anual, pero las instancias financieras e instituciones internacionales, conjuntamente con las calificadoras crediticias, los analistas internos y externos, el Banco de México y la misma Secretaría de Hacienda y Crédito Público, nos dicen que el pronóstico de crecimiento económico para este año, según las últimas proyecciones son entre el 1.1% y el 1.7%. Para el siguiente año, el pronóstico tampoco parece muy halagüeño, por lo que nos podemos preguntar: ¿Cuándo tendremos el ansiado cambio? 
Los que seguimos con atención el derrotero económico, siempre hemos propugnado por soluciones que beneficien a México. Si se ha equivocado el camino, proponemos corregir la ruta y comenzar a enmendar los errores cometidos. Se trata de apoyar los aciertos de un gobierno, como el combatir la corrupción y acabar con la pobreza secular de México, de ayudar a los pobres y a los desposeídos; se trata de ser posible, dar un golpe de timón que permita la ayuda de los actores principales y, corregir el rumbo. La economía es acerca del estudio de la generación de la riqueza, pero si se distribuye mal esta riqueza, la culpa no es de los mercados, pero de quien aplica las políticas. 
En materia económica, se debe aceptar que no es un problema de ideologías ni de echar culpas, si no de eficiencia, productividad e innovación tecnológica; en el mundo siempre han existido los mercados y así seguirá siendo en la realidad. Nadie estará en contra de una política de bienestar acertada.  Manifestarse en contra de ella, sería absurdo e inmoral; lo que es errado, es que se juzgue con una idea esquizoide, que todo lo que hacen las empresas y los empresarios está mal. No es sano para nadie. 
Para dar una idea de que tan grande son ya los mercados mexicanos de consumo, tomemos por ejemplo el mercado automotriz, en 1980 era apenas de 4 millones de autos, uno por cada 17 habitantes, mientras que para 1980, ya se había incrementado a 30 millones, o uno por cada 4 habitantes, el consumo de autos se multiplicó más de siete veces. 
Otro indicador es el mercado dentro del que se desenvuelven las Pymes mexicanas, que dependen de los mercados para vender sus productos, que suman en la actualidad según el Inegi, un poco más de cuatro millones de empresas, que contribuyen con el 70% de los empleos de México y casi con el 50% del PIB nacional. Pero que solo el 7.3% aplica tecnologías de innovación tecnológica, lo que es un contrasentido por la desatención y abandono oficial. 
La pobreza y la elevación de los niveles de vida de los mexicanos, no se podrán eliminar solo con políticas asistenciales, si no con mayor productividad de las empresas, no se podrán solucionar los problemas de los pobres desdeñando los recursos de capital de los más ricos, o acusándolos de corruptos. Por ello, a quienes actúen fuera de la ley infringiéndola, aplicarles el estamento legal respectivo. De otra manera se ahuyentará la inversión, se crearán menos empleos y se incrementarán los pobres. Nadie por encima de la ley, al margen de la ley, nada. 
Comentarios: linopereaf@yahoo.com (*) Maestro en Ciencias y Doctor en Economía por la London School of Economics and Political Science, de la Universidad de Brunel y la Universidad de Londres, Inglaterra.