“Mitad del gabinete no es veracruzano, impera la improvisación, desconocimiento del Estado y falta de estrategias efectivas de gobierno”: Zaido Lladó

’22/07/2026’

Cartas a la redacción:

MENSAJE COMIDA VÍA VERACRUZANA POR ZAIDA ALICIA LLADÓ CASTILLO

DICIEMBRE 7 DE DICIEMBRE DE 2025

Buenas tardes, a todos y todas.

Vía Veracruzana, decía, cumple 28 años de existencia. Y desde que nació, se eligió ese nombre para darle una base valorativa y de ahí una declaración de principios para regir su actuación. “Vía” resalta la importancia que reviste el llevar a Veracruz por el camino o cauce correcto, de trabajar a favor del estado con buena orientación en un esfuerzo corresponsable de gobierno y ciudadanía, para que los beneficios  sean aprovechados por los veracruzanos. Y esto incluye el reconocimiento a los valores humanos, al reconocimiento de las figuras veracruzanas, hombres, mujeres, jóvenes adultos-jóvenes, y adultos en plenitud. (veracruzanos y veracruzanas nacidas o formadas por toda la vida en nuestra tierra)

Pero también Via, ha recogido el concepto del Localismo Enriquecedor, para hacerlo parte de los valores, que defiende.

El localismo enriquecedor, se da en contraposición al localismo empobrecedor, acuñado desde los tiempos de López Portillo. Nos decía Pepe Valencia de aquella entrevista que hiciera a este personaje en su campaña en tiempo próximos a la transición en Veracruz, al responder: que Veracruz vivía un  localismo empobrecedor, con toda intención de justificar que el “bueno” venia de la capital.

Por lo general el concepto “localismo” se ha interpretado como esa tendencia de darle importancia excesiva a lo local, como algo discriminatorio hacia lo que venga de fuera. Pero no es así, cuando está bien entendido el concepto y hablamos de riqueza en el localismo en sentido más amplio, se da valor y reconocimiento a quienes han nacido en el Estado como aquellos que sin haber nacido en el han hecho su vida en este, conocen sus entrañas y han aportado siempre algo para mejorar a Veracruz.

Cosa diferente es, cuando se trata de personas que no han nacido o que no han radicado en este, que ignoran la esencia estatal y que solo vienen a aprovecharse o a sacar ventaja a costa de los locales o a aprovechar su estancia en la administración pública para saciar sus intereses personales y de grupo. Esas figuras no aman a Veracruz, y lo mismo les da que a la entidad le vaya bien o no.

Y esto lo vimos en varios sexenios pasados y hoy lo volvemos a vivir. Por ejemplo: por primera vez en Veracruz tenemos una gobernadora no nacida en el estado. Me duele honestamente porque es una mujer y no es veracruzana. Y si bien es cierto que el no ser del Estado, hoy ya no sea un impedimento- desde el momento de que el Congreso de Veracruz resto importancia a uno de los requisitos sagrados en la constitución local-, si es una limitante en algunos y algunas para gobernarlo.

 

 

Si observamos, la mitad del gabinete no es veracruzano (ni por nacimiento ni por residencia) y  la improvisación, el desconocimiento del Estado y la falta de estrategias efectivas de gobierno, ya ha pasado factura a millones de veracruzanos en tareas tan sensibles como la seguridad pública, la salud, la educación, la protección civil, el campo, y el desarrollo económico.

 

Luego entones, no se trata de un criterio de discriminación por sexo u origen. El tema es que no se selecciona en base a la capacidad, el conocimiento del estado, el arraigo y la eficiencia para ubicar a quienes tomarán las decisiones más delicadas en nuestra entidad.

 

De ahí el concepto del localismo enriquecedor, convoca a algo más:

 

  • A reivindicar la capacidad, la experiencia y la eficacia de las y los veracruzanos de todas las regiones y de todas las generaciones y reconocerla para que sea útil a nuestro estado. ¿Pero realmente los hemos ubicado?

 

  • A defender nuestra identidad y nuestro origen, -tanto a nivel nacional y local-, ante la presencia de fuerzas distintas a los principios y valores que han dado brillo a nuestra grandeza como país y estado, con figuras que han destacado en la academia, en la ciencia, en la empresa, en el arte, en la participación social y, política, etc., que hoy están siendo desplazadas por “grillos, con figuras impreparadas, con tendencias radicales, con una intención premeditada, manipular a la sociedad para preservarse en el poder y someter a México y a Veracruz, a la voluntad de unos pocos.

 

Esto deja claro que cuando llegan personas que no están suficientemente preparadas a los cargos públicos, ofende la “inteligencia de los veracruzanos”, sean del partido que sean.

 

Luego entonces El localismo enriquecedor o (el localismo veracruzano que enriquece la identidad) en su sentido amplio del concepto, tienen otra característica, convoca, pero no nos divide.

 

Es incluyente porque nos convoca  a frenar la polarización social y la división entre los veracruzanos. Esa radicalización que tanto daño hacer, que solo defienden los que piensan en sí mismos, y que se convierte en su propia limitación, porque al no romper esa barrera, no se avanza y por ende no llegan los beneficios, como debiera al pueblo de Veracruz  y los efectos se recienten.   

 

Es decir, en esto perdemos todos y todas.

 

El problema es que no se reconozca la limitación y no se dejen ayudar con veracruzanas y veracruzanos que están suficientemente preparados para hacer un mejor papel, incluso veracruzanos  del mismo partido en el poder que han sido desplazados o sometidos a los caprichos  de las “lumbreras foráneas”. Pero algo tenemos que hacer.

 

Decía un gran maestro en la facultad: “si el plan no funciona, cambia el plan, pero no el objetivo”.  “cambiar la estrategia, pero no la meta”, pero sobre todo cambia la actitud en la forma de gobernar y en la forma de participar como ciudadano.

 

Hay una frase que yo usaba mucho en mis clases en la maestría en el IAP: “una mala actitud es como una llanta ponchada, no vas a llegar lejos, si no la cambias”. Y el mensaje va para el gobierno, y también para nosotros los ciudadanos veracruzanos.

 

Es increíble que, existiendo tantos problemas en Veracruz, no haya una reacción ciudadana organizada que haya cambiado y tomado la iniciativa, buscando el acercamiento hacia el gobierno para hacer propuestas que favorezcan a Veracruz.  Y tan mala es la  beligerancia y el radicalismo, como  la pasividad

De ahí que yo los invito amigos y amigas, a reflexionar más sobre el contenido y no solo en el continente de las cosas. Pensar mas en Veracruz y menos en nosotros mismos. Les propongo algunas ideas:

 

  1. Frenar la polarización social y la división entre los veracruzanos. Es una tarea mayor. Pero nadie desea continuar viviendo en un estado en crisis, que continue violentado por la delincuencia, manchado por la corrupción y sin crecimiento. Nadie en su sano juicio puede desearle mal a quien nos gobierna.
  2. Pero para ello tenemos que cambiar el “chip”. Cambiar de actitud, mejor dicho, cambiar la mala actitud, “cambiar la llanta ponchada, para avanzar más lejos y más rápido””.

 

  1. Eso no quiere decir que no señalemos los problemas graves que vivimos (se cierra este 2025 con índices elevados de muertos, feminicidios, crímenes políticos, extorciones, corrupción y falta de capacidad y atención para las regiones devastadas por los fenómenos naturales, manipulación social y clientelismo electorales, entre otros rubros).

 

  1. Ser críticos severos no significa declarar la guerra o ser enemigos de un gobierno. Tenemos que agotar el diálogo y generar la propuesta. Pero debemos evitar la confrontación innecesaria, principalmente cuando está de por medio la vida y seguridad de millones de Veracruzanos

 

  1. Desde luego que el gobierno debe ser tolerante a la crítica (respetuosa y directa) trabajar bien – sea del partido que sea en el poder-, este debe asumir con eficiencia y responsabilidad su papel de garante de la estabilidad social y política del entorno, ser el procurador de oportunidades de desarrollo, de garantizar la vida y salud de los ciudadanos. De asumir su papel conciliador y, no de verdugo hacia quien no esté de acuerdo con él.

 

  1. Debemos demostrar entonces que los veracruzanos somos inteligentes y hábiles y somos capaces de unirnos sin filias y fobias, pensando en lo que viene y lo que mejor conviene. Y ahí está el valor del localismo enriquecedor. Mismo que no es guerra, es entendimiento entre gobierno y ciudadanía.

 

Por eso hoy Vía Veracruzana nos invita a retomar varios temas:

 

A reivindicar la capacidad, la experiencia y la eficacia de las veracruzanas y veracruzanos, de todas las regiones y de todas las generaciones. Desde luego que siempre estaremos atentos a defender nuestra identidad, nuestro origen, nuestra dignidad  y valor como personas, frente a toda fuerza  política que quiera cambiar los principios y valores que los veracruzanos hemos defendido en toda nuestra vida.

A recobrar a la política su verdadero sentido: de conciliación, de llegar a acuerdos, de generar– en lo individual, como grupo, como organización -, una agenda social, que visualice todos los temas y  problemas más sensibles de la sociedad  desde las comunidades, municipios, los estados y el país en general y plantearlo hasta que nos escuchen. A defender a Veracruz del saqueo y de las malas administraciones.

A oxigenar la política con nuevos rostros. Urge reconstruir la clase política veracruzana a partir de una mejor cultura política. Vamos por los nuevos rostros veracruzanos, pero con una nueva narrativa que erradique la arrogancia, el populismo y la polarización. Démosles oportunidad a los jóvenes (mujeres y hombres) ávidos de oportunidades; jóvenes que están deseosos de hacer un proyecto de vida diferente, que se quieren ganar su propio lugar y servir a Veracruz.

Hay que apostarle a la conciliación de fuerzas, trabajando en unidad, con grupos plurales, organizaciones sociales, comunitarias, laborales, etc., pero también a saber conciliar con otras fuerzas y con el propio gobierno para rescatar a Veracruz de los gravísimos problemas que nos invaden. Y esa misma actitud lo debemos tener para rescatar a México de la intransigencia y el autoritarismo.

Reaprendamos a trabajar junto con el gobierno, sin filias o fobias. Y a conjugar fuerzas, motivar al diálogo, la opinión y la participación de la sociedad.

Amigas y amigos. Sea el localismo enriquecedor, o como ustedes le quieran llamar, lo importante es que hoy nos propongamos rescatar valores éticos en el actuar político, pugnando por el reconocimiento a las capacidades, la inclusión, la proyección de ideas y propuestas y desde luego incluye tener mucho amor a Veracruz.  Pueblo y gobierno trabajando en buena gobernanza  permitirá rescatar la confianza perdida de unos con los otros. Unamos nuestras ideas y coincidencias mutuas en el esfuerzo de construir  el Veracruz digno que merecen los ciudadanos del presente y del futuro.

Gracias por su atención.