Los nuevos partidos y la vieja deuda con la verdad

’29/06/2026’

Astrolabio Político

Los nuevos partidos y la vieja deuda con la verdad

Por: Luis Ramírez Baqueiro

“La verdad debe imponerse sin violencia”. – León Tolstoi.

La autorización del INE para el registro de dos nuevos partidos políticos nacionales, Somos México y Partido PAZ, abre una nueva rendija en el escenario electoral rumbo al 2027. Sin embargo, más que celebrar automáticamente la ampliación de la oferta partidista, conviene preguntarse si estas nuevas fuerzas vienen a representar una alternativa real para la ciudadanía o si únicamente serán nuevos envases para viejas prácticas.

Somos México nace con un perfil claramente opositor. Su origen se encuentra ligado a la llamada marea rosa, a sectores críticos de Morena y a figuras provenientes del antiguo sistema de partidos, particularmente del PAN, PRD y PRI. Sus rostros nacionales más visibles son Guadalupe Acosta Naranjo, Emilio Álvarez Icaza y Cecilia Soto. En Veracruz, su presencia ha tenido como referentes las asambleas impulsadas en Xalapa y otros distritos, con la participación de los propios Acosta Naranjo y Álvarez Icaza. Su reto será demostrar que no es solo un refugio de políticos desplazados por la nueva correlación de fuerzas.

Partido PAZ, en cambio, tiene otro corte. Se le identifica como una reedición del antiguo Encuentro Social, con raíces conservadoras, vínculos con liderazgos evangélicos y una relación menos confrontativa con la llamada Cuarta Transformación. Sus figuras visibles son Hugo Eric Flores, considerado liderazgo moral del proyecto; Hugo Andrés Flores, además de Alejandrina Moreno, Gonzalo Guízar, Armando González Escoto y Nancy Toriz, mencionados en la presentación pública del nuevo partido. En Veracruz, el nombre de Gonzalo Guízar no es menor, pues conoce el territorio, los códigos políticos locales y las alianzas posibles.

La pregunta de fondo es qué tan atractivas pueden resultar estas opciones para una sociedad cansada. Porque en 2027 no solo competirán contra Morena, PT y PVEM, sino contra el descrédito general de la política. Movimiento Ciudadano ya ha intentado colocarse como alternativa, pero en muchos casos su discurso termina atrapado entre la estridencia, el oportunismo y la falta de cuadros confiables. PAN y PRI siguen cargando sus propios fantasmas. Y ahora Somos México y PAZ deberán probar que no nacieron para administrar prerrogativas, negociar candidaturas o fragmentar el voto.

El bloque gobernante llegará con estructura, territorio, programas sociales, marca política y una narrativa consolidada. La oposición, en cambio, llegará dispersa, urgida de credibilidad y obligada a convencer a una ciudadanía que ya no cree fácilmente en discursos de salvación.

Por eso resulta pertinente el llamado reciente de la Arquidiócesis de Xalapa: los procesos electorales no pueden seguir alimentándose de falsas esperanzas ni de narrativas huecas. México y Veracruz necesitan propuestas asentadas en la realidad, no campañas construidas sobre el miedo, el resentimiento o la promesa fácil.

Somos México tendrá que demostrar que su oposición no es nostalgia. PAZ tendrá que demostrar que su bandera no es simulación. Y ambos deberán entender que la ciudadanía ya aprendió a desconfiar de quienes prometen cambiarlo todo, pero solo buscan acomodarse en la misma mesa.

En 2027 habrá más partidos en la boleta. Eso no significa, necesariamente, que habrá más democracia. La verdadera diferencia no estará en los nuevos logotipos, sino en la capacidad de hablar con verdad, proponer con seriedad y dejar de tratar al ciudadano como un elector manipulable cada tres años.

 

Al tiempo.

 

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