Línea Caliente/Por Edgar Hernández/ ¿Qué quiere Dante?

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¡Pretende utilizar a Veracruz, de nueva cuenta, para alcanzar beneficios personales!

El valor de la lealtad.

De siempre, al menos luego de más de dos décadas de trabajar al lado del llamado “Hombre Leyenda”, Fernando Gutiérrez Barrios, aprendí que la lealtad es el mayor de los dones que te puede dar la política y la vida misma.

La lealtad es igual al honor.

En política, sin embargo, te encuentras con escaleras de poder difíciles de superar por lo que el desleal prefiere irse por el camino fácil,  rastrear y tirar incienso para llegar a la meta.

Hoy, en esta última columna del año, permita usted la siguiente reflexión a partir de un tema poco apreciado por ciertos políticos, la lealtad.

Ser una persona leal es sin duda una de las cualidades más respetables de un ser humano, en especial cuando se trata de una relación cualquiera sea una amistad o una alianza política, ya que ayuda a mantener un lazo fuerte y generar confianza en el otro.

Quien se opone a la lealtad es un traidor y los traidores terminan finalmente quedándose solos, ya que se pierde la confianza en esa persona y no se lo vuelve a valorar. 

Y es que tal como aconsejan los hombres de sapiencia, acompaña a la lealtad el compromiso con la otra persona en las buenas y en las malas, de lo contrario, insistimos, se da la traición que genera en el agraviado sentimiento de tristeza y decepción y de esta manera se rompen los vínculos de manera drástica. 

La lealtad consecuentemente, es un valor que puede definirse como la devoción a otro, ya sea una persona, una comunidad o a un gobernante, y quien es leal no da la espalda a quien es su amigo.

Con la lealtad hay una cuestión de honor, fidelidad y gratitud, la lealtad implica ciertos valores morales y éticos. El valor de la lealtad radica en que una persona leal será respetada por el otro y generará confianza plena.

Concluyo con una frase célebre de Paolo Cohelo:

“Nadie puede evitar cruzarse con aquellos que lo van a traicionar y a calumniar. Pero todos podemos apartar el mal antes de que muestre su verdadera naturaleza, porque un comportamiento excesivamente gentil es la prueba del puñal escondido y listo para que lo usen. Por ello apártate de alguien que intenta agradarte todo el tiempo”.

Dante Delgado fue un desleal a Fernando Gutiérrez Barrios y a su pueblo.

Tiempo al tiempo.

Pd.- Con motivo de las fiestas decembrinas esta columna se dejará de escribir durante el “Guadalupe-Reyes”. Gracias por sus distinguidas atenciones

*Premio Nacional de Periodismo