LA DEBACLE PARA ALGUNOS SON LOS TRIUNFOS PARA OTROS

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’18/05/2022’
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El desempeño actual de la economía mexicana, medido como incrementos  positivos o negativos del PIB, aunque comenzó a deteriorarse desde 2019, observó un quebranto severo desde principios del año de 2020, que es cuando comienza el estancamiento de la capacidad productiva de casi todos los países del mundo, que vino acompañada del advenimiento de una recesión de grandes proporciones, considerada la mayor de los últimos cien años, derivada y como consecuencia de la pandemia de COVID 19, que provocó una ralentización económica mundial que estuvo a punto de convertirse en una debacle generalizada, que en casos como el de México, ocasionaron que la recuperación fuera aún más lenta.

Además, habrá que agregar que la situación en nuestro país, fue agravada por el hecho de que se aplicaron políticas con énfasis diferentes a los que tradicionalmente ha recomendado la ortodoxia económica, que según los expertos en la materia, dieron como resultado una recuperación económica menor a las observadas en otras economías similares, por lo que su recuperación sufrirá un retraso que todavía tardará dos o tres años más, tanto en las tasas de crecimiento de la economía como en los niveles de ingreso de la población, equivalentes a los de los años anteriores al 2019.

Por otro lado, hemos sido testigos en nuestro país, después de la gran elección intermedia del 6 de junio de este año 2021, de una denodada si no es que furiosa y apasionada defensa por parte de los militantes de los partidos que contendieron, de sus propuestas y posicionamientos, a través de manifestaciones y pronunciamientos que seguirán tomando diferentes tonos y matices, con la mayoría ya dirimidos con las constancias asentadas en actas con los resultados de las mayorías ganadoras, o en su caso ratificados o en vías de ratificarse por los tribunales electorales.

Como consecuencia, dichos resultados ya forman parte del preámbulo de lo que será la lucha por el dominio político que comienza a partir de ahora, en los tres niveles de gobierno, que habrán de definir el derrotero que tomará México y su economía, en los años por venir.

Otro aspecto de la vida del país que no es nada menor, es el hecho de que, a partir de los resultados de las pasadas elecciones, se comienzan a sentar las bases y nos dan un anticipo, de la visión de país que los mexicanos habremos de definir, pero que marcará el destino de nuestra democracia.

En materia económica, sin duda habrá repercusiones en el uso de las energías limpias, la atracción e incidencia de las inversiones privadas en la economía mexicana, las repercusiones en el uso indiscriminado de los subsidios al consumo popular, que muchas veces no consideran su contraparte impositiva pero que son la fuente principal de dichos recursos, con lo que se pondría en riesgo también la viabilidad del T-MEC, por hoy el principal pilar y motor de la economía mexicana, más el continuo incremento de las remesas, entre muchos temas a considerar. Todo lo anterior bien encaminado, redundará en mayores empleos y mejores sueldos y salarios para las mayorías.

Los partidos de las diferentes fuerzas políticas, desde ahora se preparan para las siguientes etapas con los temas que habrán de prevalecer, entre los que se encuentran el equilibrio entre poderes y las decisiones legislativas, la discusión sobre la creciente militarización del país, la revocación de mandato, la modernización con la innovación tecnológica de México, las elecciones de las siguientes gubernaturas, e ineludiblemente, la sucesión presidencial, donde el manejo de la economía mexicana, jugará un papel más que preponderante.

A manera de colofón, requerimos que tanto en lo político, lo económico y lo social, haya una confrontación con argumentos sólidos de las fuerzas actuantes del país, que sea conducida en el terreno de las ideas y desprovista de descalificaciones, desprovista de posiciones que solo nublan el panorama ideológico de las partes. De esta manera, desde la perspectiva económica, lo que se requiere entre otras cosas, es que se controle la inflación, que se resuelva la inseguridad, los problemas de salud, que haya equilibrio presupuestal y, que haya tanta inversión privada como sea posible y tanto gobierno como sea necesario, generando miles de empleos para dejar de subsidiar a los pobres, al crear mejores empleos y mejor remunerados.

Lo anterior implicará, que el país que hemos construido hasta ahora, con todas nuestras conquistas históricas, es y seguirá siendo el producto del trabajo y desempeño de su población, ahora de más de ciento veinticinco millones de personas que habitan en el territorio mexicano, más treinta y cinco millones que viven en el vecino país del norte, por lo que debemos evitar que los iluminados se adjudiquen un mérito que, a todas luces, les pertenece solo a todos los mexicanos.

 

Comentarios: linopereaf@yahoo.com (*) Maestro en Ciencias y Doctor en Economía por la London School of Economics and Political Science, de la Universidad de Brunel y la Universidad de Londres, Inglaterra.