La Alianza PAN-PRI-PRD va; Julen fuera, Pepe firme

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Bien se dice que la política es de acierto-error.

Por querer quedar bien en ese oportunismo insano que tiene la política, Julen Rementeria, pasa a mejor vida al quedar atrapado en lo peor y más odiado del racismo y la homofobia.

Queda como un cadáver insepulto estigmatizado por un estado liberal en donde no caben las supremacías ni el extremismo.

Queda en el cesto de la historia.

Con él, esa arrogancia que siempre lo caracterizó. Arrollado en un juego de “lealtades” y complicidades que lo llevaron a confrontarse de manera permanente con su propio partido, con su militancia y con su familia.

Hoy es nada ese hombre blanco ufano de su raíz española que gustaba mostrarse ante la ciudadanía siempre con ese “asquito” permanente hacia el mestizo, al de piel morena y a los de raíces africanas.

Hoy arría sus banderas fascistoides y con él su sueño guajiro de llegar a la gubernatura en el 2024 por la que tanto peleó desde hace tres lustros.

Entra al oscurantismo como todos los fanáticos, llevándose el repudio presidencial, que es lo de menos, sino de su pueblo al que aspiró gobernar cual virrey.

Todo por insistir en su postura homofóbica, esa que llama al odio a migrantes y que reivindica dictaduras como la franquista. “Vox” a la que se abraza es el neofascismo; es el “Ku Klux Klan” español en donde Julen se siente realizado.

Vox es la tumba de Julen.

Mientras la vida, al igual que la política, siguen.

Al arrancar la nueva legislatura en la Cámara de Diputados, se ratifica la alianza partidista PAN-PRI-PRD de ir hasta el final en el proceso sucesorio del 2024.

De ir por la Presidencia de la República, por un Congreso nacional plural, por la tercera parte de las gubernaturas y por las más de 5 mil municipales en renovación electoral.

La alianza se apresta a recuperar la tercera reserva electoral de Veracruz, perdida por los malos gobiernos plagados por la corrupción y dar vida a un esquema democrático partidista donde la lucha contra la corrupción habrá de ser la bandera del cambio.

Por lo pronto, hoy las condiciones están dadas.

El terreno electoral está fértil al perfilarse su principal opositor -Morena- por una terna que poco garantiza la honestidad y un cambio real en la economía familiar, seguridad pública y salud, tan anheladas.

Rocío Nahle, quien para empezar no es veracruzana y goza de una fama de corrupta, iría de la mano de Manuel Huerta Ladrón de Guevara, quien sueña con un escaño y las rémoras de Cuitláhuac, excluido Ricardo Ahued, quien ha sido infortunadamente apartado y mantenido en el olvido.

¿Nahle, es la mejor carta de los morenos?

Una dama que no puede con el único compromiso que le encargó López Obrador, de construir una refinería que está resultando un barril sin fondo al aumentar sus costos de manera desmesurada.

La refinería, Dos Bocas, que originalmente se planeaba inaugurar el año próximo, arrancó con un presupuesto estimado de 8,000 millones de dólares, pero Pemex advirtió que una inauguración en 2023 todavía requiere de 161,000 millones de pesos más, a pesar de que el gobierno calcula que la obra presenta un avance de tan solo el 20%.

¿En menos de dos años estará terminada esa obra que le permitirá a la Nahle tener boleto para la gubernatura de una entidad que desconoce?

Pues lo más seguro es que quien sabe…

Dos Bocas está en un pantano no solo de agua, sino de complicidades y pactos inconfesables.

Más fértil se observa la propuesta política para Veracruz de proponer a un candidato que sin haber ocupado ningún cargo público a la largo de su carrera política, solo espacios de elección popular, haya traído en los últimos seis años 3 mil 800 millones de pesos en obra pública y apoyo agrícola y ganadero gracias a sus gestiones ante la federación.

José Francisco Yunes, Pepe Yunes, habrá de ser la opción de un pueblo cansado de experimentos y fracasos.

Para ello en el día a día el gobierno de Cuitláhuac García se muestra empeñoso en contribuir al descrédito gubernamental con su impericia, malos manejos y decisiones políticas atrabiliarias.

Ahí la llevan.

Por lo pronto uno, Julen Rementeria del Puerto, ya se adelantó al panteón.

Tiempo al tiempo.

 

*Premio Nacional de Periodismo