Jefe, si maltratas a tus empleados te va mejor. Rachel Guadalupe, en Catastro obligó a una mujer a firmar su renuncia; Rocío Nahle la manda a Recursos Humanos de la SEV
Se llama sororidad a esa relación de solidaridad, empatía y apoyo mutuo entre mujeres. Por supuesto, mujer, entiende que no todas las mujeres pueden ser tus iguales. Eso lo demostró la gobernadora Rocío Nahle quien, ante un acto de amedrentamiento en la oficina de Catastro, optó por mostrar sororidad a la amedrentadora que a la amedrentada. La gobernadora de Veracruz declaró que Rachel Guadalupе Hernández Domínguez, quien fuera titular de la Dirección General de Catastro y Valuación del Estado, pasó a un mejor cargo como jefa de Recursos Humanos en la SEV. En redes sociales se viralizó un video en el que Rachel Guadalupe maltrata a una empleada, no dejándola salir de una oficina hasta que ella no firmara su renuncia. Para Rocío Nahle el pleito era un asunto personal, aunque Rachel Guadalupe, como jefa, mantuviera secuestrada a su empleada: “Fue un problema entre dos personas, un problema entre ellas de trabajo”. Ante este problema la gobernadora tomó una decisión salomónica: “A las dos se les separó del centro de trabajo. Yo la mandé de directora de Recursos Humanos a la SEV”. Claro, a la que maltrata la manda a un mejor cargo, pero ¿qué hay de la maltratada? ¿Para ella no hubo sororidad? Esta lección va para todos los jefes de oficina en el gobierno de Rocío Nahle: Si maltratas a tus empleados te puede ir mejor.
Israel Vallarta en el programa de Ciro Gómez Leyva. El señor sólo se fue a exhibir como un ignorante, un bullying. A nadie convenció que no es un secuestrador
La ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Yasmín Esquivel, tiene un título como egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México. Seguro lo tiene colgado en su oficina. Sin embargo, a millones de mexicanos nos queda claro que ese título lo consiguió de manera ilegal, por medio del plagio de una tesis que no le pertenecía. De la misma manera Israel Vallarta, con la ayuda de jueces y magistrados del acordeón, obtuvo una sentencia que lo absuelve del delito de secuestro que por más de 20 años ha tenido que purgar. Israel Vallarta podrá colgar esa sentencia absolutoria en la pared de su oficina, sin embargo, para muchos, él sigue siendo un secuestrador. Quiso acudir Israel Vallarta al programa de Ciro Gómez Leyva a reclamar su inocencia, quiso hacerlo frente a un periodista que ha decidido creer a las víctimas. Israel Vallarta inició con la fábula del burro y el tigre sobre la discusión de si el pasto es verde o azul. Por supuesto, el señor Vallarta es el tigre, quien cree que el pasto es verde, los que creen lo contrario a él son burros. Desde ahí empezó mal. El señor “secuestrador” declaró que lo habían forzado a estar en ese estudio, cuando él mismo pidió derecho de réplica; el señor acusó que Ciro había llamado a toda su familia una banda de secuestradores, aunque Ciro sólo lo ha señalado a él; el señor Vallarta puso un audio de Pepe Reveles, quien dice que una vez que el juez ha determinado que una persona es inocente, nadie tiene derecho a pensar lo contrario. Israel Vallarta sólo fue a exhibirse como el ignorante que cree que un estudio de televisión es un ministerio público al que puede acudir a exigir pruebas de su culpabilidad. Uno puede no estar de acuerdo con el estilo del periodista, en este caso Ciro Gómez Leyva, pero sí podemos respetar su derecho a disentir, a no creer en lo que un juez dicte o a no creer en lo que su entrevistado diga. Israel Vallarta para muchos sigue siendo un “secuestrador” que fue liberado gracias a las artimañas de la 4T; ahora el señor carga con la encomienda de atacar a los periodistas que critican a la Cuarta Transformación, como es el caso de Carlos Loret de Mola o Ciro Gómez Leyva.
Si el dinero que se utiliza para operar el inútil Tren Maya mejor se utilizara para proteger del sargazo a la Riviera Maya, otro gallo cantaría
El Tren Maya, uno de los proyectos insignia del gobierno de López Obraodor, ha tenido un costo final que ronda de los 470 mil a 540 mil millones de pesos, muy por encima de los 120 mil a 150 mil millones inicialmente estimados. Este megaproyecto de más de 1,500 km de vía férrea atravesó cinco estados del sureste mexicano y se financió íntegramente con recursos públicos. La finalidad era potenciar las zonas turísticas de toda la península de Yucatán, particularmente Cancún, Playa del Carmen, Tulum y Bacalar. Sin embargo, la Riviera Maya enfrenta desde hace años la invasión masiva de sargazo, una macroalga que afecta gravemente las playas, el turismo, los ecosistemas marinos y la economía local. La limpieza anual, contención y manejo del sargazo representan un desafío constante y costoso, aunque a una escala muy inferior al Tren Maya. Las inversiones gubernamentales y hoteleras en barreras de contención, monitoreo, embarcaciones y limpieza suelen estar en el orden de cientos de millones de pesos por año. El sector hotelero y turístico ha reportado gastos significativos en contención privada (decenas de miles de dólares mensuales por algunos complejos) y pérdidas económicas por caída en ocupación cuando el problema se agrava. Con una fracción del presupuesto del Tren Maya, el equivalente a unos pocos cientos o miles de millones de pesos invertidos de forma sostenida, se podría haber escalado drásticamente un sistema integral de barreras en altamar, investigación, aprovechamiento del sargazo (bioeconomía) y protección costera a largo plazo. Esto habría ayudado a preservar uno de los principales atractivos turísticos de México, que genera miles de millones de dólares anuales en ingresos por turismo de sol y playa. Sin embargo, en la actualidad, mantener el Tren Maya supera los 9 mil millones de pesos anuales. Dinero que bien se podría utilizar para salvar a la Riviera Maya.
Armando Ortiz Twitter: @aortiz52 @lbajopalabra


