Entre Colúmnas Por: Martín Quitano Martínez/ Retrocesos 2018(ll) Latinobarómetro.

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La democracia no es una meta que se pueda alcanzar para dedicarse después a otros objetivos;

es una condición que solo se puede mantener si todo ciudadano la defiende.

Rigoberta Menchu

 

Esta entrega sigue presentando algunos datos duros del trabajo realizado en 2018 por latinobarómetro, el documento está a disposición en la dirección http://www.latinobarometro.org,  porque sin duda quedo corto en muchos más datos que dan mayores perspectivas respecto de nuestras condiciones latinoamericanas y mexicanas, su consulta es obligada.

En seguimiento, es menester citar que con una serie de indicadores se mide el apoyo a la democracia, dos de los cuales son centrales pues indican su evolución general. El primero de ellos es el resultado de una evaluación más explícita sobre el apoyo o no a la democracia, que presenta tres alternativas: la primera que apoya el régimen democrático, la segunda que favorece el autoritarismo y la tercera que manifiesta la indiferencia respecto al tipo de régimen. El segundo es un indicador que mide el respaldo a la democracia, reflejando su elección por defecto como la célebre frase de Winston Churchill sobre la democracia, que define como el “peor régimen de gobierno excepto por todos los otros”.

Frente a estos resultados, es preocupante el incremento significativo del porcentaje de personas que se mueven hacia los espacios del individualismo, pasando del 16% al 28% entre 2010 y 2018, abandonando las acciones colectivas con un retiro de su participación política. Desencantados, hartos, la ciudadanía se desdibuja, pues los individuos se tornan indiferentes o reticentes hacia los asuntos públicos, rechazando las condiciones de una democracia que no responde ni cumple expectativas, dejando un vacío estratégico para el surgimiento de populismos o figuras autoritarias.

En latinoamérica el apoyo a la democracia está en crisis, ubicándose en el mínimo alcanzado en 2001 cuando la crisis asiática. No obstante, el deterioro del respaldo a la democracia no es nuevo, es un proceso que es palpable en el cotidiano y en estudios diversos que evidencian como se ha venido minando la aceptación de la vida en democracia.

Para nuestro País el apoyo a la democracia está en 38% y el nivel de indiferentes también en 38%, por debajo del promedio latinoamericano registrado en 48%. México se ubica entre los cuatro países que presentan más altos porcentajes de indiferencia, donde da lo mismo un régimen democrático que uno no democrático, solo debajo de El Salvador con 54% y Honduras y Brasil ambos con el 41%. Un régimen autoritario puede ser preferible en promedio en Latinoamérica en un 15% y México se encuentra con un 11% que lo preferirían.

Otro dato relevante es el relativo a si la población prefiere dar su voto a un partido político o no; el 58% de los latinoamericanos no lo hace y en México el 49% tampoco lo prefiere, percibiéndose la consolidación de una tendencia a votar cada vez menos por algún partido político, lo que evidencia por una parte un proceso de desideologización y por otro un descrédito de los partidos debido a su desempeño.

Otra evidencia escalofriante en el análisis de las tendencias que se derivan del estudio, es que el apoyo al autoritarismo no es un asunto asociado a las viejas generaciones, pues los datos muestran que a menor edad “más indiferencia y autoritarismo”. Es doloroso y desconcertante asumir que entre las juventudes se incrementan rasgos de mayor dureza o se mueven hacia visiones autoritarias, pero sería el resultado del deterioro de una democracia que ha cancelado oportunidades y destruido instituciones.

Tampoco es reconfortante saber que no se trata de un fenómeno mexicano o latinoamericano, sino de una tendencia a nivel global en diferentes tiempos, en la que las opciones de éxito no son ni alentadoras, ni numerosas.

DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA

El limbo fue cancelado, Plutón ya no es planeta, y ahora Elba Esther es la heroína. Ya no se sabe…