CONTRA LA ESTUPIDEZ Y ELOGIO DEL CRIMEN

’22/07/2026’

Que se dé muerte a delincuentes, de grandes o de pequeñas famas, no significa que, desde el gobierno, en sus tres niveles y poderes, se tenga una estrategia definida, operativa, eficiente y eficaz para combatir el crimen organizado. Con la extensión y profundidad que ha alcanzado la actividad criminal en México, los enfrentamientos, buscados o fortuitos, entre maleantes, y entre estos y las autoridades del orden, resultan inevitables y, por esta razón, las abundantes muertes y sus vaivenes no pueden ser tomadas como un indicador de la eficiencia y eficacia de las acciones gubernamentales. Menos muertes no significa menos corrupción, menor número de transacciones ilícitas, disminución de delincuentes a las sombras, disminución de ganancias para los criminales.

La muerte de un gran maleante, asesino y líder de asesinos, que sembró terror en todo el país es, por sí misma, una buena noticia, porque nadie puede negarle sus capacidades para iniciar y hacer crecer desmesuradamente, sus negocios criminales. Así que su desaparición física, como el encarcelamiento en Estados Unidos de otros líderes, causa una debilidad inicial en sus organizaciones delictivas. Aunque siempre es posible que alguno de sus sucesores no solo mantenga la operatividad conquistada, sino que resulte más hábil y refuerce las empresas criminales bajo su mando.

Lo que no es tangible para los mexicanos es que el gobierno cuente con una estrategia que, a estas alturas, ya debería mostrar avances en sus combates a la organización de la delincuencia. Atrapar a los líderes resulta impactante, pero no detiene las actividades de los grupos criminales. Y por supuesto, no esperamos que en una conferencia de prensa nos expliquen sus estrategias. Estas deben guardar secrecía. Son las acciones concatenadas las que deberían exhibir que las tácticas no son palos de ciego con aciertos y errores (en varias ocasiones se pudo detener al famoso líder hoy difunto) sino que obedecen a un conjunto de acciones eslabonadas para desmantelar una a una las bandas delincuenciales que se han apoderado de buena parte del territorio nacional.

En cualquier sociedad, el delito es consustancial a la formación de la sociedad/ nación/Estado según lo evidenció el famoso alemán Karl Marx (Teorías de la plusvalía. “Concepción apologética de la productividad de todas las profesiones”. K. Marx. Elogio del crimen. Ediciones sequitur, Madrid, 2018. Ahora resulta evidente que, desde su tercera campaña, por lo menos, López Obrador sabía que su triunfo requería contar con el apoyo de todos los poderes a su alcance. Y su idea de restaurar un capitalismo de Estado autoritario debía tener su propio capitalismo criminal de Estado. Y eso lo logró, precisamente, con el Cártel Jalisco Nueva generación. Porque sabía, o intuía que el crimen, en su complejidad, no solo es malo, también tiene su antítesis.

Por eso es importante recordar que el delito no es únicamente un problema de moralidad, sino que así mismo expresa la división social del trabajo y la formación del mercado interno. No sólo porque algunas de sus ganancias entran en el circuito financiero legal y permiten la reconstrucción de ciudades, principalmente en destinos turísticos como Miami, Marbella, Ibiza, Cancún y muchos más, sino que aumentan de la misma manera la riqueza nacional de cada país beneficiado.

<<El delincuente produce, así mismo, toda la policía y la administración de la justicia penal…y a su vez, todas estas ramas de la industria…que representan otras tantas categorías de la división social del trabajo…desarrollan otras capacidades del espíritu humano, crean nuevas necesidades y formas de satisfacerlas…El delincuente produce una impresión, unas veces moral, otras veces trágica, prestando un “servicio” al movimiento de los sentimientos morales y estéticos del público…>>

<<No sólo produce manuales de derecho penal, códigos penales y, por tanto, legisladores que se ocupan de (estos menesteres) …produce también arte, literatura, novelas e incluso tragedias…Los bandidos de Shiller, ¡el Edipo (de Sófocles) y el Ricardo III (de Shakespeare)! El delito rompe la monotonía y el aplomo de la vida burguesa. La preserva así del estancamiento y provoca…el acicate de la competencia. El crimen descarga de trabajo de una parte de la superpoblación…la lucha contra la delincuencia absorbe otra parte de la misma población>>

<<El delincuente influye en el desarrollo de la productividad…>> y permite el desarrollo de las cerraduras y los cerrajeros, las cajas de seguridad y la sofisticación en la elaboración de los billetes y monedas (por los falsificadores) y en fin el desarrollo de la química por las adulteraciones de las mercancías. Hasta aquí Marx.

En México ha surgido toda una industria musical que se ha impuesto en casi todo el país con “música norteña” de corridos homenaje a los narcotraficantes, así como una extendida narco-estética. Sin esta famosa delincuencia ¿qué sería de Arturo Pérez Riverte y su novela La reina del Sur? ¿Qué sería de la fama de Kate del Castillo y su rol de Reina del Sur? ¿Y qué de la industria de telenovelas y series mexicanas y colombianas sobre historias de narcotraficantes convertidos en