CENTENARIO DEL NATALICIO DE MARIO BENEDETTI. (II)

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El cumpleaños de Juan Ángel.

Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez.

La literatura puede ser abordada y planteada desde diversas visiones, intereses, análisis, temas. Para Jean Paul Sartre un escritor comprometido es el que denuncia, desnuda, describe y critica los males que aquejan a la sociedad, el filósofo francés en su libro: “Qué es la literatura?, afirma que la literatura no debe ser sólo una forma de entretenimiento, ni quedarse solamente en la transmisión de sentimientos, vivencias, sensaciones, emociones, al contrario, la literatura debe ser comprometida y la responsabilidad del escritor es intentar abarcarlo todo, esta postura ha provocado discusiones, controversias, polémicas, desde un posición personal considero que toda seria literatura aun la esencialmente de ficción, es literatura comprometida, porque hay verdades que se dicen en las aparentes mentiras literarias, por ahora vayamos a conocer una obra literaria comprometida con su tiempo, me refiero a la novela de Mario Benedetti titulada: “El cumpleaños de Juan Ángel” publicada en 1971.

En la década de los años cincuenta del siglo XX, en la República Oriental del Uruguay inició una fuerte crisis económica que incluyó movimientos sociales, guerrillas, levantamientos, y esta descomposición social, económica, política, desembocó en golpes de Estado, y en general, los uruguayos vivieron hasta mediados de los años ochenta, duras y difíciles dictaduras militares. Mario Benedetti vivió parte de estos hechos y de manera clara, brillante, y valiente, los describió y criticó en sus obras literarias.

La novela: “El cumpleaños de Juan Ángel” la escribió Benedetti en la Habana, Cuba. Recordemos que el triunfo de la Revolución cubana se concretó en 1959 y este movimiento revolucionario por varios años influyó, inspiró, motivó y dividió a gran cantidad de escritores, en el caso particular de Mario Benedetti al vivir su país en constantes dictaduras, levantamientos, a través de sus obras expresaba su sentir y concretamente hacía un llamado a los espíritus revolucionarios a actuar, el personaje central de la novela sobre la Revolución expresaba: “Conviene aclararlo de una vez por todas la revolución no es jamás el suicidio la revolución ni siquiera es la muerte la revolución es la vida más que ninguna otra cosa

La pequeña novela está escrita en versos y en la narrativa el escritor no utiliza puntuaciones, esto hace que el lector de momento sienta que lo expresado es directo del protagonista o en momentos se percibe sólo como soliloquios, reminiscencias, esta forma de inmiscuir la poesía dentro de la prosa, hizo de la novela una obra exquisita, singular, ligera en su lectura, pero profunda y muy reflexiva en su contenido, por ello en el presente artículo narraré brevemente lo esencial de la historia y realizaré algunos análisis que considero fundamentales para el momento en que se realice su lectura o relectura.

El personaje central se llama Osvaldo Puente, la historia inicia cuando Osvaldo se encuentra cumpliendo ocho años de edad y la historia terminará cuando el mismo personaje ahora llamado Juan Ángel está cumpliendo treinta y cinco años. ¿Qué sucedió? ¿Por qué el cambio de nombre? Osvaldo nos platica que nació en una familia montevideana de clase media, el personaje narrará cumpleaños tras cumpleaños las distintas etapas de su vida, su niñez, la relación con sus abuelos, padres, su convivencia con la única y querida hermana, e incluso aborda el tema de las influencias que determinan nuestros comportamientos como el nacer en la clase burguesa, no tener que preocuparse a su edad de nada, cómo era su visión del mundo, su amistad con gente de distinta clase social entre ellos su amigo Baldomero, quien es un modesto zapatero y le enseñó a Osvaldo que: “La verdad es saludable higiénica y tediosa y al igual que ciertas lluvias porfiadas lo cala a uno hasta los huesos.”

En este proceso de conocer la vida de Osvaldo, nos encontramos con la adolescencia y los deseos sexuales, hasta que el personaje está casado con Luisa y tiene dos hijos. En esta etapa Osvaldo trabaja para cumplir su obligación como padre y cubrir las necesidades esenciales y si se puede las no esenciales del hogar, no obstante, Osvaldo irá sufriendo una metamorfosis al interior de su ser, no se siente a gusto, sabe que en su país asesinan cruelmente, viven vigilados por los espías del régimen, y le deprime verse él y sus compañeros de oficina viviendo como si nada afuera pasara, como si la terrible rutina de vivir asalariado fuera el paraíso de la vida y así tendría que vivir hasta que la muerte les llegara. Osvaldo al pensar en sus antepasados los recordaba pasivos, cómodos, cuadrados, conformistas, y lo peor es que él mismo se había convertido en lo que tanto criticaba y aborrecía, Osvaldo creía ahora que mínimo había que morir de algo, empezó a tener consciencia de clase y esta le exigía actuar, rebelarse, inconformarse, y aquí se logra el proceso de la transformación del personaje.

Osvaldo decide ser miembro activo de las guerrillas para abatir la dictadura, no se puede ser indiferente y vivir en la nada, es así como Osvaldo llega a una casa con el N. 2134 y lo primero que le dicen es que su nuevo nombre en el grupo es Juan Ángel. Cuando Osvaldo decide dejar el mundo burgués atrás y convertirse en un hombre revolucionario tenia treinta y tres años de edad, (Cristo que también fue un hombre revolucionario murió a esa edad). A esta edad Osvaldo sufre una transformación y aquí Mario Benedetti nos deja muy claro su postura personal de no tan sólo ser un escritor crítico, revolucionario, comprometido, sino que también se puede y para él se debe ser un escritor militante, porque indudablemente Benedetti mediante sus obras y su actuar fue un hombre comprometido con su tiempo, por eso vivió exiliado de su país por un periodo de diez años, etapa que vivió en Argentina, Perú, Cuba, y Madrid, España.

La teoría del escritor comprometido puede gustar o no, pero indudablemente la actitud comprometida tiene su mérito, y si hoy buscamos un valor vigente en la obra y el pensamiento de Mario Benedetti, me permitiré concluir el presente artículo con estas palabras que el personaje Osvaldo nos deja como legado: “Dicen los entendidos que siempre fuimos un estado tapón vaya destapémonos a nosotros mismos dejemos que se evapore el tufo de egoísmo que nos condena a una mediocridad inmóvil”.

 

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