Viernes Contemporáneo/ Por: Armando Ortíz/Medicinas clonadas, “yo te lo juro que yo no fui”

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Ahora resulta que nadie fue responsable, ahora resulta que todo mundo denunció, ahora resulta que estaban al tanto de las denuncias que se hicieron desde 2011, ahora resulta que leyeron a los periodistas que estuvieron informando sobre ese crimen. La realidad es que, pesar de que lo estuvimos diciendo desde hace años, nadie hizo caso. Señala Pablo Anaya, secretario de Salud de Fidel Herrera, que el denunció el caso ante la Contraloría y que de inmediato suspendió la compra a la empresa involucrada. Lo que no dice Pablo Anaya, quien también ha sido denunciado por cometer delitos electorales, que le dieron la distribución a la otra empresa de los mismos dueños, una que tenía la misma dirección fiscal de la empresa Especialidades Médicas del Sureste, el mismo teléfono y la misma representante legal, Mirna del Rosario Díaz Sarmiento. El “burro” Iván López Fernández declara que Javier Duarte sabía de las medicinas clonadas desde 2011, pero él no hizo nada, antes bien, cuando le preguntaban sobre las anomalías en el gobierno de Javier Duarte, el entonces contralor señaló que en el gobierno de Veracruz “ningún servidor público ha sido inhabilitado por actos de corrupción”. Asimismo, añadió que en el estado “se transita por el camino de la legalidad y transparencia”. Ah, pero ahora muy oportunista dice que Duarte lo sabía todo.

Jorge Carvallo también se lava las manos, señala que él nada tiene que ver con el tema de las medicinas clonadas, de las quimios falsas que se aplicaron a niños con cáncer. Claro, cómo iba a decir que siendo él una persona muy cercana a Fidel Herrera le llevó a sus parientes, los Beceiro Delfín, para que los sacara del apuro. De acuerdo con nota de la periodista Claudia Guerrero, quien ha seguido el tema de manera muy puntual desde hace años, los Beceiro iban a ser embargados por Bancomer, pero una vez que empezaron a hacer negocios con Fidel Herrera de inmediato se fueron para arriba y empezaron a “comer con manteca”. Hasta los parientes menores de los Beceiro, como Guillermo Delfín, quien vivía en casa de Infonavit, una vez que empezó a trabajar en las medicinas, empezó a ver la luz al final del camino y de un día a otro presumía las camionetas del año, y las residencias en fraccionamientos exclusivos, y cuando se le preguntaba de dónde, él sólo respondía que gracias al negocio de las medicinas; tan bien le iba que hasta patrocinaba a sus amigos comprándoles uniformes para su equipo de Tocho Master y le alcanzaba para irse a ver jugar a los Delfines en Miami. Claro, siendo Delfín, pues no podía ser otro su equipo.

El otro que también jura que no fue es Juan Antonio Nemi. El exsecretario de Salud tuvo, este miércoles, planas en el periódico Reforma y espacios en televisión nacional. Ese tiempo lo utilizó para decir que todo sucedió 4 años antes de que él llegara a la Secretaría de Salud. Dice Nemi que hizo decenas de denuncias ante la PGR, pero, aunque se le ha pedido que muestre sólo una, no la ha presentado. Dice que fue cesado de SSA por esas denuncias que realizó, aunque nosotros sabemos que él fue cesado por la bronca que se aventó con la otra fichita del Sector Salud, la líder de las enfermeras Ángela Soto. Las enfermeras estaban dispuestas a cerrar los hospitales si no quitaban a Nemi de Salud. Dice el exsecretario que incluso hizo la denuncia de las medicinas clonadas y de las pruebas del VIH en el Congreso. Pero lo que recordamos es que pidió tribuna en el Congreso actual para hablar sobre el asunto, sólo que no lo dejaron hablar. Si Nemi dice que encontró todas estas anomalías e hizo las denuncias pertinentes, entonces también debió haber denunciado a los Beceiro. Sin embargo, no hay tales denuncias, antes bien es muy común encontrarse a Toño Nemi cenando en el restaurante Asado y Tinto, propiedad de los Beceiro, donde por cierto una vez le robaron la cartera. Digo, si sabe que esos señores clonan medicinas contra el cáncer, no le dará desconfianza pedir un corte fino de carne de res. Si los Beceiro no tuvieron escrúpulos en dañar enfermos, no tendrían empacho en darle a Nemi “gato por liebre”. Digo, si en realidad Nemi demandó a los Beceiro, con qué cara se presenta como cliente frecuente a hacerles el gasto.

 

 

Armando Ortiz                                                            aortiz52@hotmail.com