Tierra de Babel Por: Jorge Arturo Rodríguez/ “¡No oigo, no oigo, soy de palo…”

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Aún ni empiezan y ya se están dando hasta con la olla (de presión), escupiéndose descalificativos; apenas si inician las precampañas y se embarran en el chiquero –¿dónde si no?-; se olvidan de las propuestas concretas y viables (de las simuladas ya estamos hartos); incluso, parece que son los mismos escenarios, las mismas palabras y frases preñadas de vacuidad, los mismos gestos actorales, suaves, a veces severos pero siempre sonrientes, con miradas hipócritas y cínicas que a poco de observarlos tantito sabemos que es lo mismo de hace años, nomás que revolcados, “F5” actualizado, con una potente máquina para hacernos creer, ¡otra vez!, que ahora sí vendrán el cambio y el México feliz para todos.

         Ni a quien irle, ni pa’ donde jalar. Y me refiero desde la presidencia de la República hasta las alcaldías, pasando por los representantes populares (¿?), porque a leguas se advierte que no van por el pueblo ni para el pueblo, van por intereses de grupos y propios. Molino pa’ su “changarro”; migajas pa’ los demás. Mientras más miseria, más senderos torcidos dizque pa’ ayudar, pero en realidad es para que se enriquezcan unos cuantos o, mínimo, se favorezca un puñado de familiares y amigos y…

         En esta contienda campal electoral –que ya empezó, ni quien lo dude- habrá incontable lana, numerosos spots, copiosas mentiras que nos perforarán los oídos, ojos, pensamiento y hasta nuestros sueños. Habrá que armarse de voluntad para, con la Chilindrina, gritar: “¡No oigo, no oigo, soy de palo, tengo orejas de pescado!”

         En cierto modo, nos contaminarán… Sí, contaminarán con su propaganda cuyo contenido a luego terminen las campañas ni se acordarán, pero el material usado quedará aún en el ambiente, en el aire y continuaremos en las mismas.

         Por cierto, en esto de la contaminación, la investigadora del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, Irma Rosas, señaló que “la costumbre de depositar el papel higiénico con residuos fecales, en un bote dentro del baño, guardarlo en bolsas y entregarlo a los señores que recogen la basura, es fecalismo”.

         La investigadora agregó que “este hábito se promovió en la época en que aún existían fosas sépticas en México; sin embargo, desde hace algunos años, a partir de la construcción del drenaje, la forma de desecharlo cambió. Además, con el tiempo, los fabricantes han desarrollado un papel higiénico suave y apto para desintegrarse en el inodoro. Por lo que en realidad, el verdadero daño es mantener el papel sucio en el baño, pues así se está más expuesto a los gérmenes presentes en el excremento, que al diseminarse llegan a habitar el aparato digestivo de los humanos. Entre las bacterias que pueden encontrarse en el papel son las causantes de salmonelosiscisticercosisshigellosisyersiniosis, o infecciones por campylobacter y E. coli”. (eluniversal.com.mx, 17-11-17).

         Entretanto, el “fecalismo político” se extenderá en las precampañas, y mucho más en las campañas del próximo año. A cuidarse y protegerse. No vaya a ser que nos tilden de pendejos, ¿verdad, Gustavo Madero? En todo caso, la guerra electoral que se avecina es entre cabrones y pendejos. ¿No siempre ha sido así, al menos en México?

        

Los días y los temas

 

Que Karime Macías de Duarte solicitó la devolución de varias de sus pertenencias que el actual gobierno estatal “aseguro” en una bodega de la ciudad de Córdoba. Ajá. Y las madres de hijos desaparecidos siguen buscando a sus seres queridos.

 

De cinismo y anexas

 

Estoy con Graham Greene: “Pienso que la Navidad es una fiesta necesaria; necesitamos un aniversario durante el cual podamos lamentar todas las imperfecciones de nuestras relaciones humanas. Es la fiesta del fracaso, triste pero consoladora”.

Ahí se ven. O nos vemos el próximo año.