SIN GAFETE/ POR ISABEL ARVIDE

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G05071113.JPG MÉXICO, D.F.-Press conference-Conferencia de prensa-Yunes. El ex director del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), Miguel Ángel Yunes ofrece conferencia de prensa, la tarde de este martes en la Ciudad de México. EGV. Foto: Agencia EL UNIVERSAL/Cri Rodríguez.

Lunes 9 de enero, 2017.

 

La apuesta presidencial era muy alta.  Y poco amarrada en la realidad de un país profundamente enojado.  Le hicieron creer que la “irritación” por el aumento en el precio de la gasolina sería pasajera e intrascendente.

Por el contrario, la respuesta ha sido brutal.  En todos los ámbitos, incluida la jerarquía de la Iglesia Católica que tanta influencia electoral tiene.

Desde los gobernadores hasta los partidos políticos, pasando por los señores del dinero, todos tienen algo que decir en contra de una medida que sigue sin ser, siquiera, entendida por millones de mexicanos.

¿Por qué tuvo que subir la gasolina?  La teoría, oficial, de la medicina amarga tuvo, un efecto contrario.  El Presidente Peña no le habla a la sociedad de Suecia, sino a un pueblo que se siente agraviado por acciones y omisiones de su gobierno.

No ha habido capacidad de “comunicar” las razones de este aumento.  Tesis oficiales son confrontadas y cuestionadas oficialmente cada día.

Por sobre todo, está la palabra presidencial empeñada  Desde su campaña electoral Peña Nieto se comprometió a que el precio de la luz y de la gasolina bajarían. Ya Presidente volvió a confirmar que el precio de la gasolina bajaría.  Ahí están las grabaciones que circulan en Internet para recordarlo.

De ahí que millones de mexicanos se sientan engañados.  Que no quieran escuchar.  Palabras presidenciales que el mismo Pedro Joaquín quiere borrar.  Que no hayan donde ocultar.

Esta reforma, que pasó de noche en el Congreso, que fue votada por diputados y senadores sin medir las consecuencias, no fue consensuada, siquiera informada correctamente a los gobernadores.  Que son quienes tienen que lidiar con una protesta social más que violenta.

Independientemente de analizar quiénes o qué razones pueden estar detrás de los actos de saqueo y vandalismo, estos se han dado en todo el país.

Y el gobernador que mejor ha respondido a ellos es Miguel Ángel Yunes.

Por una parte, la detención de quienes participaron en estas actividades delictivas.  Con penas que van hasta los 30 años de prisión, para que vean que no es un juego asaltar tiendas departamentales “en bola”, y por la otra metiéndose en la misma vorágine de estos eventos.

Las imágenes donde el gobernador de Veracruz intenta detener a un ladrón y dialogar con quienes están ahí, son ejemplares.  Una manera de gobernar de cara, literalmente, al problema.  Con valor.  Con autoridad moral.

Ahí, en ese saqueo que era controlado por la autoridad, un grupo de señoras se acercaron al gobernador para decirle que estaban dispuestas a robar comida… y al día siguiente Yunes se presentó en su colonia para hablar con ellas, para llevarles “de su dinero” vales para despensas.

Esa es una respuesta inteligente, política, de fuerza legítima del Estado a lo que está ocurriendo.  Esa es una respuesta a la pregunta presidencial de qué hubieran hecho que tanto está lastimando a la sociedad.

Y que, además, se le está revirtiendo al gobierno.  Porque son los que responden, con seriedad, a esa pregunta.  Dando opciones, si creemos que el tema importante es la recaudación de los impuestos de la gasolina, para obtener este dinero que incluyen quitar el presupuesto a los partidos políticos.  O, reducir el gasto público…

La forma en que el aumento a la gasolina afecta a la economía de casi todos los mexicanos no va a desaparecer.  Tampoco las protestas, sean ordenadas o violentas.  Los enfrentamientos entre policías federales y ciudadanos, como sucedió en Rosarito, Baja California, van a seguir con su caudal de peligro social.  ¿Arrollar a los policías puede ser una respuesta que imagináramos hace meses, hace años?  No, definitivamente, no.  Eso está sucediendo.

No sabemos, eso es lo peor, qué puede suceder mañana.  La marcha encabezada por el Padre Solalinde, en la Ciudad de México, no es un caso aislado.  Lo que sucede en las redes sociales, la infinita protesta, el rechazo inmenso al gobierno de Peña Nieto, no es un tema menor.

Hablamos de la ingobernabilidad.  De un futuro que ya nos alcanzó porque se siguieron políticas muy equivocadas, porque se manoseó mucho la “baraja” de la sumisión social a cualquier medida gubernamental.  Este México es otro.  Y este México que es otro, y se comporta como otro, sigue escuchando un discurso oficial inoperante y muy antiguo.  El desfase es infinitamente resbaladizo…

 

En Tuiter: @isabelarvide  Blog: EstadoMayor.mx