Ruta Cultural Por: José Miguel Naranjo Ramírez/ “El Sitio de Querétaro.”

3081

A 150 AÑOS DE LA REPÚBLICA RESTAURADA ENTRE HISTORIA Y LITERATURA. (III)

El Sitio de Querétaro.

Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez.

El 15 de mayo de 1867 el Emperador Maximiliano de Habsburgo fue aprehendido en la ciudad de Querétaro y se le inició un juicio que concluirá con su fusilamiento en el Cerro de las Campanas el 19 de junio. Con el hecho antes mencionado termina por completo la vigencia del intento del Segundo Imperio Mexicano y se restauran las instituciones y legalidad republicana en nuestro país. Parte de lo sucedido en esta dolorosa guerra fue narrado por algunos protagonistas y testigos mediante diarios, memorias, informes, apuntes, y en el año 1967 la Editorial Porrúa publicó el libro titulado: “El Sitio de Querétaro”.

La obra es producto de un conjunto de textos seleccionados por el escritor Daniel Moreno, de enorme valía es la selección debido a que todos los escritos son de protagonistas directos del hecho histórico. Del General Sóstenes Rocha conoceremos sus: “Apuntes históricos sobre el Sitio de Querétaro”. Alberto Hans escribió: “Querétaro. Memorias de un oficial del Emperador Maximiliano”. Samuel Basch tituló su libro: “Recuerdos de México”. La princesa Inés Salm-Salm escribió su diario el cual fue publicado cómo: “Apuntes del Diario de la Princesa Inés de Salm-Salm”, y Finalmente, Mariano Escobedo veinte años después de la caída de Maximiliano, publicó su: “Informe” el cual es dirigido al Presidente de la República.

Sóstenes Rocha fue uno de los más valientes y valiosos militares que defendieron la causa liberal, desde muy joven inició su carrera militar perteneciendo como todos los militares del lado conservador, esto se comprende porque desde que ingresaban al Colegio Militar los educaban para obedecer servilmente. Daniel Moreno sobre Sóstenes Rocha apunta: “Pero el talento de Rocha y sus sentimientos generosos, no podían mantenerlo largo tiempo en el estado de autómata, y quiso darse cuenta de lo que se debía a sí mismo, de lo que debía a su patria y a la ilustración del siglo. El resultado de ese examen consigo mismo, debía naturalmente inclinarlo y lo inclinó al lado del partido liberal, resolviéndose a ingresar a sus filas en 1859. El ingreso no quiso hacerlo aisladamente, sino con los soldados que tenía a sus órdenes, y desde entonces la causa que abrazaba le pareció tan justa, que no llegó a desmentirla un sólo día.”

En los apuntes históricos del General Rocha conoceremos desde la posición militar republicana, las estrategias de ataques, los elementos, la conformaciones de los ejércitos, los enfrentamientos sangrientos que se dieron entre los meses de marzo a mayo, en general, es un documento valioso que nos ilustra los detalles técnicos y psicológicos de un Sitio en guerra, cuando la República se restauró, Sóstenes Rocha se convirtió en uno de los hombres de mayor confianza del entonces Presidente Don Benito Juárez.

Las memorias del subteniente Alberto Hans se leen como una magistral crónica. Hans no sólo narra lo acontecido de marzo a mayo tiempo que duró el Sitio de Querétaro, además, agrega su interpretación de la importancia del Imperio de Maximiliano y si bien sus memorias tienden a justificar la intervención francesa, esto no le quita objetividad a lo narrado porque incluso reconoce el valor de varios de los principales liberales como fue Don Vicente Riva Palacio, añadiendo que a través de Alberto Hans se conoce de voz directa el actuar y pensar de Maximiliano, ejemplo de ello es cuando Francia abandona a su suerte a Maximiliano, éste desde Orizaba contestó sobre el tema:

La Francia, al retirarse, invoca sus propios intereses; yo no puedo ni quiero abandonar una causa que he aceptado con sus peligros. Suceda lo que Dios quiera, no necesito deciros que seré lo que he sido en Milán, en la marina y en Miramar, no aconsejándome más que de mi deber y de mi dignidad personal. Jamás abandonaré mi puesto, y ni un momento olvidaré que desciendo de una raza que ha pasado por crisis mucho más terribles que las que yo paso, y no seré yo quien manche la gloria de mis abuelos.”

El Doctor Samuel Bach fue el médico particular de Maximiliano, su libro en parte es una petición que le realizó el Emperador e incluso llegó a sugerirle el título de la obra, leerlo implica estar muy cerca de Maximiliano hasta horas antes de su muerte. En cuanto a Mariano Escobedo sin ninguna duda es uno de los más importantes militares que defendieron la causa republicana, Escobedo nos presenta su informe sobre los hechos, sin embargo, decidí concluir el presente artículo con un personaje que siempre me ha provocado interés, simpatía, deseos por conocer más de su vida, una mujer descrita como bella, inteligente, de carácter firme, voluntariosa, me refiero a la Princesa de nombre Inés Le Clerq mejor conocida como la Princesa Salm-Salm.

Esta atrayente mujer originaria de Nueva york, se casó con el Principe Prusiano Félix Constantino Alejandro, el matrimonio participó activamente en la guerra de Secesión en Estados Unidos, y una vez concluida arribaron a México para apoyar al Emperador Maximiliano, existe abundante literatura sobre la Princesa y ella escribió sus memorias sobre el Imperio mexicano. Inés vivió muy de cerca la caída del Imperio, su esposo fue aprehendido junto al Emperador, ella hizo todo por salvar la vida de Maximiliano, utilizó su poder, sus relaciones con el Presidente de Estados Unidos, su belleza imponente, pero lo único que consiguió fue salvar a su esposo, una de las escenas más emblemáticas sobre la Princesa es cuando se entrevista con el Presidente Juárez y le ruega le perdone la vida a Maximiliano, Inés nos cuenta que Juárez le responde de la siguiente manera:

El Presidente hizo esfuerzo para alzarme; más abarqué sus rodillas y no quise levantarme, hasta que no me concediera la vida del Emperador; pensé que debía ganársela luchando. Vi que el Presidente estaba conmovido, tanto él, como el señor Iglesias, tenían los ojos humedecidos de lágrimas. Me dijo con voz baja y triste:

Me causa verdadero dolor, señora, el verla así de rodillas; más, aunque todos los reyes y todas las reinas estuvieran en vuestro lugar, no podría perdonarle la vida. No soy yo quien se la quito; es el pueblo y la ley quien piden su muerte, si yo no hiciese la voluntad del pueblo, entonces éste le quitaría la vida a él, y aún pediría la mía también.

Correo electrónico: miguel_naranjo@hotmail.com