Prosa aprisa/Arturo Reyes Isidoro/El octavo mandamiento

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Es el octavo de los Diez Mandamientos de la Ley de Dios el que establece que no se debe mentir.

El padre Alejandro Solalinde denunció oportunamente desde el sexenio pasado que Veracruz estaba convertido en un cementerio clandestino gigante y las propias autoridades lo descalificaron o lo ignoraron, o le pedían nombres de los desaparecidos o que dijera los sitios.

Hoy los hechos, que tienen horrorizado al mundo entero, confirman que estaba en lo cierto. No ha mentido. No ha fallado al octavo mandamiento, al cumplimiento de la ley divina.

Es el mismo padre Solalinde que dijo que Javier Duarte estaba escondido en Chiapas, pero no le creyeron y no actuaron a tiempo para detenerlo, o le creyeron pero, igualmente, lo ignoraron.

Con una valentía inusitada, desde la semana pasada ha venido destapando el infierno que se ha vivido en el Estado con las desapariciones de cientos (acaso miles) de personas, que han aparecido en fosas clandestinas, como él había alertado que existían.

Pero ayer hizo señalamientos de una gravedad inusitada, descarnada, lo mismo contra los exgobernadores Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte que contra la propia jerarquía de la Iglesia católica en Veracruz.

Sobre todo, implicó a Fidel en los hechos delictivos y que tienen que ver con grupos delincuenciales, aunque no salvó tampoco a Javier Duarte.

Algo que nunca había ocurrido y que jamás se imaginaba uno que iba a pasar fue que acusara de cómplices a sacerdotes y obispos como el de Córdoba, Eduardo Patiño Leal.

Declaró que ellos saben desde años de dos cuevas con restos humanos, que sabían de los secuestros y de las fosas clandestinas pero “no hicieron nada” y guardaron silencio.

Narró a los reporteros que llegó a reprocharle a los jerarcas de su Iglesia en Veracruz que cuando estuvo Fidel en el gobierno eran los “celebrantes familiares de sus sacramentos y recibían favores de él” (¿cómo camionetotas lujosas, último modelo, de las más caras, en las que todavía se transportan, padre Solalinde?).

Reconoció que es posible que toda la información que poseen pudieran aportarla a las autoridades, y dijo que ante Dios ellos tendrán que decir los favores que recibieron de los exgobernadores “sinvergüenzas” Herrera y Duarte, porque al menos de uno de esos sacerdotes le consta que recibieron favores.  “Esto ante Dios tienen que dar cuenta ellos”.

Unos ante la ley terrenal y otros ante la ley de Dios. Pero es posible que el padre Solalinde siga predicando en el desierto.

Hasta anoche, ni Fidel Herrera Beltrán (Duarte anda huyendo, y se espera que esté vivo) ni algún miembro de la Iglesia en Veracruz habían respondido a los señalamientos de Alejandro Solalinde. Pero, que se supiera, tampoco ninguna autoridad los había requerido. Tenía razón Duarte, aquí no pasa nada.

¿De veras se exorcisa el PRI en Veracruz?

Mmmm. Lo leo y me cuesta creerlo, aunque tiene cierta lógica.

En la Sección “Bajo Reserva” del diario El Universal, con el título “El PRI practica exorcismo en Veracruz”, se publicó ayer que ninguno de los personajes de la vida política veracruzana vinculados con el exgobernador Javier Duarte pasará como candidato a ninguna de las 212 alcaldías por el partido tricolor.

De acuerdo a la publicación, ésa habría sido la instrucción precisa del dirigente nacional priista Enrique Ochoa Reza.

“Es decir, ningún aspirante a alcalde en los comicios del próximo 4 de junio puede siquiera oler a Duarte”.

Según “Bajo Reserva”, el PRI está aferrado a erradicar el “duartismo” en sus filas en la entidad.

Lógicamente, se entra en el sospechosismo pues se comenta que la pregunta entre los priistas es si la orden del centro podrá cumplirse pues algunos de los más “conspicuos” personajes cercanos a Duarte ya se presumen como candidatos “y aseguran que tienen una fuerza que se podrían llevar con ellos, si el PRI no los postula”.

Creo que no existe ninguna duda que el PRI perdió la gubernatura en mucho arrastrado a la baja por Javier Duarte, por su nombre, por su persona, por su desprestigio a causa de la corrupción en que cayó.

Pero ese “efecto Duarte”, por llamarle de alguna manera, en lugar de haberse ido perdiendo, se mantiene vivo, latente e incluso puede haberse incrementado aunque ya no esté, luego de revelaciones y descubrimientos que se han seguido haciendo y que tendrían que ver con sus actos de corrupción.

Duarte pesa muy negativamente para el PRI, al grado que si el tricolor ya había caído en las preferencias, él lo convirtió en una marca que ahora casi todos rechazan e incluso está convertido en sinónimo de derrota segura, al menos para la elección en puerta de presidentes municipales.

En las encuestas del Cisen (la Presidencia) o del PRI seguramente tienen las cifras frías pero reales de que el tricolor está totalmente rezagado en tercer lugar atrás de Morena y del PAN o del PAN y Morena, con una gran diferencia en puntos porcentuales, que no se ve que vayan a poder remontar.

(Ayer me llegaron los resultados de encuestas de algunos municipios del Estado que me lo confirman, aunque por ahora me reservo los porcentajes en tanto veo que puedo hacer legalmente para darlos a conocer, porque el OPLE está a punto de sancionarme por haber dicho en columna pasada que Morena saca ya 10 puntos al PAN y 22 al PRI; no sé si me van a amonestar públicamente, si me van a multar o si de plano me van a denunciar y me van a enviar a Pacho Viejo, que si esto último pasa ahí nada más les encargo que me hagan llegar libros para no pasarla tan mal en el tambo.)

Pero volviendo a Duarte, no se sabe qué criterio están usando para determinar quién “huele” al exgobernador prófugo o qué parámetro se usa para decidir quién está vinculado con él, si haber formado parte de su círculo cercano o haber trabajado en su gobierno.

Aunque sea obligado por la presión social, el deslinde del CEN priista de Duarte y de todo lo que huela a él es oportuno, porque seguramente el electorado va a volver a castigar al tricolor por culpa del prófugo, a menos que el PRI dé muestras reales de que en efecto lo ha proscrito para siempre, así como a los suyos.

Lo interesante es que varios ligados a Duarte han buscado refugio tanto en el PAN-PRD como en Morena, donde los han aceptado o están a punto de aceptarlos, lo que resulta paradójico, ya que mientras que el PRI se deshace de ellos por su liga con quien ha sido postulado como el hombre más corrupto del mundo, los otros partidos mencionados están por postularlos como si nada, cuando antes los acusaban y hasta alardeaban de que los iban a meter a la cárcel.

Pero, finalmente, una es la orden de Ochoa Reza y la otra es ver si se cumple, o si en el Comité Directivo Estatal cumplen la instrucción al pie de la letra. Como dicen, hasta no ver no creer.

Barrales, ¿una vida más allá de lo extraordinario?

“El departamento de Alejandra Barrales, presidenta del PRD en Florida, forma parte de la prestigiosa área de Sunny Isles, en la zona norte de Miami Beach, un punto caliente del lujo inmobiliario que cuenta con seis torres con la marca Trump y está en ebullición de mercado. En un apartamento similar al de la dirigente de la izquierda, una cortina eléctrica deja a la vista un paisaje maravilloso. Al activarse, la persiana revela a la derecha un pequeño natural protegido y a la izquierda el océano Atlántico”.

Esta es parte de la descripción que hizo ayer el diario El País de España del departamento que compró la dirigente nacional del PRD, una de las tantas dizque redentoras de los pobres de México, de “izquierda”, luchadora de las causas sociales que supuestamente lucha por la igualdad y en contra de la corrupción.

“Para salir del muelle privado de Sunny Isles en una pequeña embarcación es necesario zarpar hacia el mar por una estrecha bahía con prudencia. En este tránsito, explica la encargada de ventas, es necesario navegar a baja velocidad para no afectar a los delfines y manatíes, unos simpáticos mamíferos marinos en recuperación pero aún en la lista estatal de especies protegidas. Junto al edificio de Barrales se está levantando ahora una nueva torre llamada Parque Platinum. En el cerco de mampara de la obra anuncia que el lugar brindará, a quien se lo pueda permitir, ‘una vida más allá de lo extraordinario’”.