Política Ficción Por: Jorge Marín Barragán/Los mismos.

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La hora del festín político llegó a Veracruz, con la detención de Javier Duarte asoman los “justicieros”, por supuesto la indignación popular es entendible y justificada, pero no solo es contra Duarte sino contra la clase política que intenta tras de este escándalo expiar sus culpas, muchas pero impunes, también lavar sus fortunas construidas al amparo del poder, teniendo como origen el uso indebido del erario público, la misma sucia acción que hoy señalan con índice de fuego.

Es cierto que Javier Duarte tendrá mucho que explicar y que decir, al hacerlo  este personaje si podrá cimbrar a México y desenmascarar a muchos supuestos opositores, detectar los desvíos y su destino, las acciones fraudulentas y las inversiones, sus afanes, sus errores y debilidades, pero algo muy importante será revelar el rol que ha jugado la oposición y los poderes facticos respecto al poder en estos últimos años.

Seguramente lo ocurrido en Veracruz no estará muy distante de lo que ocurre en todo el país, es increíble que al pasar de los años y con tantos sucesos similares no dejemos de sorprendernos, pero lo peor, sigamos viviendo, no en el engaño sino en la mentira de nuestro propio comportamiento apoyando a dirigentes y candidatos de dudosa trayectoria, unos con la esperanza de ser parte del despojo, otros para tener trabajo y otros más como fanáticos irracionales de un proyecto inexistente.

Se tiene la pésima costumbre de señalar a los malos dependiendo el partido al que sirvan, aunque sean los mismos, el repertorio es amplio. En 1988 políticos del PRI pasaron a formar parte de la llamada izquierda y teniendo como candidato a Cuauhtémoc Cárdenas, fueron despojados de la presidencia y sus verdaderos integrantes fueron perseguidos, asesinados y algunos desaparecidos, señalado como brazo ejecutor del fraude y persecución al entonces Secretario de Gobernación Manuel Bartlett, en el 2000 estos ex priistas, Porfirio Muñoz Ledo, Layda Sansores, entre otros, abandonaron en su tercer intento por la presidencia a Cárdenas y se arrojaron a los brazos de Vicente Fox, así sucesivamente los mismos en partidos distintos actuando a conveniencia.

Al paso del tiempo Bartlett, Layda, Muñoz Ledo, empresarios como Carlos Slim, Emilio Azcárraga, Ricardo Salinas Pliego, Alfonso Romo, calificados por AMLO como parte de la mafia del poder coinciden en un proyecto político ¿de oposición?.

Afamados integrantes del PRI y aliados de Carlos Salinas, nombrado por Andrés Manuel López Obrador, como el jefe de jefes, repartidos  en cargos relevantes en todos los partidos, pasando de cómplices de Duarte a salvadores de Veracruz, de villanos a héroes, de traidores a patriotas y de tragedia a esperanza.

Por esa razón hoy en día es más importante la formula proyecto – candidato que el partido que los postula, antes de votar debemos analizar el proyecto y su viabilidad, el candidato y su trayectoria así como su comportamiento, como ciudadanos independientes y libres pensadores debemos actuar, exigir y votar, el show de la corrupción es de ellos, México es de todos.

JORGE MARIN BARRAGAN        Orizaba, Ver. A 16 de abril de 2017.