Política Ficción Por: Jorge Marín Barragán/Ante el fracaso evidente, el saqueo propiciado

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A un mes de distancia y de tener en sus manos el gobierno de Veracruz, Miguel Ángel Yunes no tan solo está lejos de ir avanzando en el cumplimiento de sus promesas para satisfacer las expectativas que genero con su discurso de odio, sino que las cosas tienden a empeorar. La crisis financiera se agrava; despidos masivos injustificados en todo caso parte de su venganza; lista de aviadores sin conocer; falta de pago a proveedores; el incumplimiento con la Universidad Veracruzana; su principal promesa, la de acabar con la violencia, muestra el grave error que fue tomar como bandera tan delicado tema, ya que el número de homicidios suscitados en el primer mes de su gestión supera en varias decenas los ocurridos en el mismo periodo que el de sus antecesores, con una diferencia fundamental, ya no están más y ahora no hay a quien culpar, pretextos por supuesto le sobraran.

Ante la imposibilidad de concretar avances en su programa de gobierno, Yunes Linares ha optado por mantener su bono electoral en forma mediática, con acciones que pretenden imponer en la percepción popular resultados aparentes, con una imagen de cercanía con la gente como en el pasado con otro gobernador que se le veía hasta en la sopa, mala copia y una muy forzada situación, para ello medios de comunicación masiva como TELEVISA, GRUPO REFORMA, RADIO FORMULA y otros de cobertura nacional le han sido de gran ayuda, ¿a qué costo en un estado con emergencia financiera?, habrá que ver en la cuenta pública respectiva.

El llamado gasolinazo que causó una gran irritación social, que inició Calderón en el sexenio pasado con aprobación del PRI, el PAN y sus aliados, replicado con magnitud por el actual gobierno federal, pretendieron fuera un anillo al dedo que solo evidenció desesperación y oportunismo.
El destacado columnista Edgar Hernández en su entrega referente a los “disturbios”, destaca que la rapiña fue alentada vía redes sociales por mercenarios del gobierno, que fue un operativo que contó con la colaboración de agentes viales y policías, que además fueron señalados de trasportar enseres domésticos  en sus vehículos de cargo.

El semanario PROCESO en su edición 2097, en un reportaje sobre estos hechos de su corresponsal Noé Zavaleta, en general coincide con el columnista veracruzano pero va mas allá al señalar que el gobernador, “aparece en un extraño video en las redes sociales tratando de contener el vandalismo”, el titulo del trabajo periodístico del influyente semanario es contundente, “Los saqueos en Veracruz: orquestados, organizados, sospechosos…”

El obispo de Xalapa Monseñor Hipólito Reyes Larios en su mensaje dominical diría a sus feligreses, “Los actos de saqueo, vandalismo y rapiña que se realizaron en esta semana fueron orquestados por instituciones o el mismo gobierno”.

El despliegue deliberado de la estructura gubernamental que operaba como un staff cinematográfico en película policiaca, encargados de captar las mejores tomas del gobernador, protagonista de la escena clave, donde se le observa tratando de contener los ímpetus de una turba de inconformes, a los cuales llamaba sus amigos y a quienes prometió a cambio de calmarse, regalarles tarjetas de 500 pesos, fue evidente, esto sumado a las opiniones generalizadas de especialistas y dirigentes sociales que incluyen líderes religiosos no deja lugar a dudas de la actuación y sus propósitos: desviar la atención sobre el aumento a la gasolina y simular que el gobierno estatal tiene éxito.

En todo esto existen datos que no encajan, más bien cuadran en un escenario que usuarios de las redes sociales y algunos expertos coinciden en que todo fue propiciado. Por ejemplo las declaraciones del gobernador, primero adelantando los disturbios y tiempo después la amenaza de que sancionaría a quienes desde estas redes los promovieron, sin dar a conocer alguna cuenta detectada, por el contrario circula en estas, información de una cuenta donde su titular aparece fotografiado con Miguel Ángel Yunes Márquez, actual alcalde de Boca del Río e integrantes del primer círculo del actual gobernador y, desde donde se convocaba a obtener productos gratis (al saqueo) en una sucursal de Chedraui en el puerto de Veracruz, con la leyenda “Enrique Peña paga, ya basta”.

Otra contradicción se da sobre el origen de los recursos utilizados para distribuir las más de 3 mil tarjetas de 500 pesos que Yunes Linares prometió regalar a las personas que se reunieron en uno de los almacenes donde se presentó un altercado. En principio dijo que de su dinero dispondría para este fin, posteriormente al exhibirse un recibo en las redes sociales, se conocería que estos recursos fueron dispuestos de la Secretaria de Desarrollo Social.

Lo cierto es que aprovechando el enojo popular se dispuso un operativo que hiciera ver a las autoridades como los héroes de la historia y que las cosas fueron sucediendo con la sincronización que marca un guion cinematográfico, la entrada del gobernador en el momento oportuno, dando instrucciones y tratando de detener personalmente el ímpetu de las personas que en ese momento estaban en la escena de un disturbio controlado, bajo promesa de entregarles una dadiva, posteriormente la llegada de las fuerzas federales, convertido su arribo en un desfile carnavalesco, donde el espectáculo principal lo daban las patrullas con torretas encendidas para lucimiento de la autoridad, sin la menor eficacia operativa pero si impactante ante la opinión pública, con una sospechosa coincidencia, Boca del Río, bastión de los Yunes no fue afectado, eso a pesar de la cercanía donde se dieron los brotes de violencia más significativos.
JORGE MARIN BARRAGAN           Orizaba, Ver. A 10 de enero de 2017.