Opinión Finanzas/ Por: Lino Perea Flores/ LA ECONOMÍA EN ELECCIONES

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LUNES 18 DE JUNIO 2018

Mientras China impone aranceles a la importación de productos estadounidenses por 50 mil millones de dólares, otros países como México, Canadá, la Unión Europea y otros más toman medidas similares, de aumentar los aranceles a la importación de productos provenientes de esa nación, por lo que el mundo se enfila hacia una guerra comercial de consecuencias imprevisibles. El Sr. Donald J. Trump, presidente de los Estados Unidos de América, se ha empeñado en hacer de su política “America First”, o lo que desde principios del siglo pasado conocimos como “América para los americanos”, que en su decir América era de ellos, pretendieron con un eslogan como este, detentar el instrumento de política hegemónica de la economía de su país, pero todo a su favor y nada para sus amigos y aliados.

En este esquema de definición, los demás países tienen que encontrar sus propias soluciones a sus problemáticas, que difieren dependiendo del tipo de país y grado de desarrollo que detentan cada uno, en lo que va de la segunda década de este siglo vigésimo primero. Así para México, al mismo tiempo del proceso electoral, se están observando las repercusiones en nuestra economía de la dependencia de las transacciones comerciales entre nuestro país y nuestro vecino del norte, que seguirán independientemente de que haya o no TLCAN en los meses por venir. El error de Mr. Trump es pensar que este Tratado es nocivo a su país, porque según él, se negoció mal, pero no entiende que cuando su país lo firmó era más ventajoso para ellos que para nuestro país.

En el caso de México entonces, lo más importante fue modernizar nuestra planta industrial, que precisamente por adoptar un esquema de sustitución de importaciones durante el llamado período del “Desarrollo Estabilizador”, este había convertido a nuestra industria en una economía obsoleta y con falta de competitividad ante los principales países del mundo, que además era  por los grandes dispendios, la corrupción y los déficits de los gobierno en turno, que se provocaran como consecuencia las ruinosas devaluaciones de nuestra moneda con las secuelas que conocimos, sexenio tras sexenio.

Así sucedió hasta que se firmó el TLCAN y se remataron bancos y empresas paraestatales quebradas e insolventes, que operaban la gran mayoría con enormes pasivos presupuestales, que afortunadamente se resolvieron como en otros países del mundo, con una enorme reingeniería financiera del país, que a nadie dejó satisfecho pero que había sido el resultado de la dispendiosa conducción de la economía mexicana. Sin embargo y como siempre, lo que nos salvó fue la venta de más petróleo mexicano, aunada a una gran corrupción en este sector, que para rematar, a veces se confunde con la defensa que con ánimo patriotero hacen algunos, que estiman y desean que este sector sea manejado de una manera ya obsoleta y onerosa para México.

En esta lógica, pensar que nuestro país será redimido y salvado con fórmulas milagrosas es ingenuo, pareciera que el problema del desarrollo de México en épocas de elecciones, en la corta visión de algunos candidatos tanto a la presidencia como a las gubernaturas, se resolverá una y otra vez criticando la falta de probidad de los funcionarios públicos; en ese tenor, un candidato ofrece mochar las manos a los corruptos y otro por arte de magia acabar con la corrupción.

No es tan simple, pero sería muy útil que nos dijeran como van a terminar con el crimen organizado, como van a desterrar la violencia que ya sentó carta de naturalización en México. Como van a atacar la desigualdad, la pobreza y sobre todo, como van a hacer para que crezca significativamente el PIB y como van a distribuir la riqueza que se genere en México. Se requieren acciones concretas y no solo palabas. Por lo menos México venció a Alemania, en el mundial de futbol en Rusia.

 

 

 

 

Comentarios: linopereaf@yahoo.com (*) Maestro en Ciencias y Doctor en Economía por la London School of Economics and Political Science, de la Universidad de Brunel y la Universidad de Londres, Inglaterra.