Línea Caliente/Por Edgar Hernández/ El elegido

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¡Pepe Yunes, la  honestidad!

 

El juego final se define.

El presidente Enrique Peña Nieto lanza sus últimas cartas en aras de la supervivencia priista.

Abre el juego en favor de sus equiperos llevando como punta de lanza a José Antonio Meade y Aurelio Nuño y construye alianzas con la consigna de atajar a como dé lugar a Andrés Manuel López Obrador.

Así, en la parte final de su gobierno, adelanta un inminente reacomodo de su gabinete para encaminarlo al 2018 y consolidar la continuidad priista de cara a una creciente oposición, Morena, que ya mismo se coloca en primer término y –según las encuestas- tiene todo para arrebatar la Presidencia de la República.

Se da por descontado que el cambio habrá de iniciar con la remoción de la dirigencia del PRI, pero especialmente de quien llegará a la Secretaría de Gobernación.

A mayor tensión, menor margen de maniobra, pues serían necesarios personajes conciliadores. La actual correlación de fuerzas dota a Los Pinos de una baraja más amplia.

Ya por lo pronto fuentes cercanas a la casa presidencial estiman que habrá cambios en Gobernación, Desarrollo Social, Educación Pública y Energía, Hacienda y Pemex, en lo que pareciera una serie de enroques que anticipen una definición cantada de quién será el candidato presidencial del PRI para el 2018.

 

Del titular de Gobernación a Miguel Ángel Osorio Chong, se estima vaya a Desarrollo Social. La duda, sin embargo, es quién sería el próximo titular de Gobernación.  Aurelio Nuño no levanta del dedo ya que quiere la candidatura presidencial, pero si así fuera haría el uno-dos con Meade, quien le entregaría la hacienda pública al actual director de Pemex, José Antonio González, quien a su vez cedería la cartera a Enrique Ochoa.

Todo ello, cierto, forma parte de la especulación política, pero también al propio desliz de la clase política y a que el presidente Enrique Peña Nieto ha mandado señales de que en este proceso hará gala de su estilo personal famoso por cocinar a fuego lento sus determinaciones.

Para el caso de Veracruz en el día a día se empieza a recomponer el tablero.

Se ajustan las piezas. Se reclama definición y lealtad y se llama a cuentas a los traidores para que aclaren paradas… y también para que respondan ante la ley.

Asimismo se avanza en la reestructuración de su comité directivo sin prisas, pero sin pausas. Se va Renato Alarcón, pero ¡tranquilos que llevo prisa!

Queda atrás el estilo de rompe y rasga y se advierte que quien no quiera estar o pretenda manejarse como hasta el momento –de manera embozada- tendrá que retirarse por la buena o por la mala.

Así fue con Regina Vázquez, así será con Erick Lagos, quien ya dio la primera manifestación de arrepentimiento por sus deslealtades y traiciones. Igual sucederá con los señalados como Mota, Spinoso, Deantes, Benítez, Del Castillo y otros más a quien ya se les leyó la cartilla.

Para ellos y demás señalados de corruptos por el actual gobierno tienen dos tareas: responder si, en efecto, tienen cuentas pendientes con la justicia y la otra, definir su postura política de traición manifiesta en las pasadas elecciones municipales en donde trabajaron para Miguel Angel Yunes por miedo de ir a la cárcel.

En el tema Pepe/Héctor hay un acuerdo renovado en el respeto y compromiso de respaldo mutuo y de aquí a la primera semana de noviembre irán de la mano por la candidatura a través de la consulta a la base.

Serán los priistas quienes decidan quien los abanderará en base a la trayectoria partidista, simpatía y apoyo de la militancia, trabajo realizado y su honestidad manifiesta.

Para los pitonisos que auguran tal o cual chamba para Héctor o Pepe tendrán que esperar a que se den las definiciones, pero sin duda la alianza no se romperá.

Ya hay acuerdo.

Asimismo ya desde ahora se estima una campaña electoral sustentada en dos  ejes: seguridad y reordenamiento de las finanzas públicas. No más promesas que no se cumplan, ni paraísos quiméricos.

Para el plan de gobierno 2018-2024 se calcula la puesta en marcha de un programa de empleo y hacer propio el pago a proveedores, prestadores de servicios y empresarios, así como regularizar adeudos con la UV y los pensionados, a fin de destrabar lo que se ha convertido en el conflicto social más importante de los últimos 13 años.

La política de diálogo y concordia, ajena a estridencias o desplantes, será el tono del nuevo gobierno. No más luchas fratricidas; no más despidos y el más total respeto a la libertad de prensa.

Investigaciones federales, con el respaldo de la PGR y la Fiscalía General de Veracruz –otra-, abrirán los expedientes de los 22 periodistas asesinados en los últimos años para ir al fondo y llevar a prisión a los autores materiales e intelectuales de tan bestiales venganzas contra los comunicadores.

La paz social será el bien común a perseguir una vez que concluya el mandato del actual gobierno. El tiempo apremia y los reclamos crecen. Ante ello el PRI va por la unidad priista.

Eso al menos es lo que presumen.

Tiempo al tiempo.

 

 *Premio Nacional de Periodismo