Línea Caliente/Por Edgar Hernández/Duarte, ¡Ahí viene el lobo!

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Muchas leyendas se han tejido en torno a Javier Duarte, el mayor saqueador público que registra la historia universal, lo cierto, sin embargo, es que tras su arribo será llevado a una prisión federal donde será juzgado.

Juzgado y no precisamente para ser liberado por más que se diga que ya se puso de acuerdo con Peña, o que ya trabó arreglos en lo oscurito con Osorio, que pactó con la PGR para devolver el billullo que se robó o que el expediente acusatorio está mal integrado.

Es más el arguende que se ha tejido en su entorno que la realidad jurídica que lo tiene agarrado de los tanates.

Pero si ello no fuera suficiente, Duarte tiene tras de sí a la opinión pública nacional y al mismo pueblo veracruzano expectante sobre lo que mala y buenamente vayan a hacer los jueces que lo sentencien.

Ello de tal suerte que si es puesto en libertad –como se especula en ciertos espacios de opinión- lo más seguro es que se derrumbe el ya de por si maltrecho gobierno de Enrique Peña Nieto.

Y es que el 2018 está muy encima como para dejar ir a Duarte su casa a disfrutar sus bienes mal habidos.

El voto de castigo contra el PRI, de sí latente en la mayor parte del país por tanta corrupción y alianzas con el crimen organizado, se generalizaría con el más mínimo intento por ser generosos con Duarte.

En otro sentido, sin embargo, el ex gobernador veracruzano sí tendría muchas cosas que decir y no precisamente en contra del sistema político en el poder, sino en favor.

Habrá de considerarse que si en efecto tiene tanta información documental y video gráfica como ha venido demostrando con dos que tres pinceladas filtradas, su vómito negro no será en dinero.

Será en revelaciones de carácter político, en la propaganda negra, en los golpes mediáticos, en la destrucción del adversario. En atajar a Morena a como dé lugar y de paso cobrarle caro las ofensas a Miguel Angel Yunes.

El Peje se está colando peligrosamente a la Presidencia de la república y que hay que pararlo cueste lo que cueste… a excepción, por supuesto, de la libertad de Duarte, quien es una pieza importante del ajedrez político, pero no fundamental como para arriesgar al aparato con una libertad inmediata, aunque sí, a mediano plazo.

El punto es que Duarte tiene datos que a dejan a Eva Cadena como aprendiz de corrupta.

Duarte puede demostrar con videos en mano los tratos directos y cifrados que tuvo con Andrés Manuel López Obrador, Cuitláhuac García, Manuel Huerta Ladrón de Guevara y personajes importantes de Morena a nivel nacional.

A través de enlaces suyos, entre ellos Gabriel Deantes, pudo tejer una red de complicidad con los morenos de tal suerte que si en Veracruz sirvió a Yunes Linares tras el descobijamiento de Eva Cadena que dio lugar a que Morena perdiera 250 mil votos a nivel estatal ¿Qué pasaría a nivel nacional si se revelan los tratos de Duarte con esa dirigencia nacional, Peje incluido de cara a la sucesión presidencial?

Serían veneno puro ante una eventual alianza PRI-PAN llevando como candidato presidencial a José Antonio Meade que no es ni azul, ni rojo, sino todo lo contrario.

Para eso sí servirá Duarte cuando apoye al aparato que lo creó. Con sus acciones confirmaría que en política se persigue a sus miembros no por rateros, sino por desleales.

También servirán sus revelaciones como la compra del PRD y PANAL, las alianzas y patrocinios para los Verdes, la billetiza que dio a la anterior diputación de izquierda y derecha y lo de Manlio.

Las grabaciones de los diálogos con Miguel Angel Yunes y sus hijos a lo largo del sexenio… eso del uso de aparatos aéreos del gobierno fueron solo unas probaditas; las negociaciones con la oposición por el reparto de alcaldías; el apoyo financiero-electoral al PAN en Puebla, el suministro financiero en favor del Verde en Chiapas que se llevó la gubernatura y, lo más importantes, los negocios con prominentes políticos estatales y federales.

Todos plasmados en videos que literalmente habrán de encuerarlos.

Desde prisión –ya con la comodidad y beneficios de la celda mexicana- habrá de tejer su telaraña en concordancia con los responsables de la política interior federal que será la que mueva las piezas en favor del sistema.

Y también habrá de cobrar dos que tres cuentitas pendientes que tiene con los de casa. No perdonará a los grandes traidores de la Fidelidad –porque en este juego también juega un papel de primera importancia Fidel Herrera Beltrán- que se aliaron a Miguel Angel Yunes para ganarse el perdón y olvido.

Si Miguel los perdonó, la dupla Fidel/Javier no tendrá clemencia.

En la lista de los grandes traidores están entre otros Erick Lagos, Jorge Carvallo, Ricardo García Guzmán, Mauricio Audirac, Gabriel Deantes, Vicente Benítez, Juan Manuel del Castillo, Antonio Gómez Pelegrín, Antonio Portilla y Edgar Spinoso.

La moneda pues, deja de estar al aire tras el arribo a México del voluminoso político tan odiado y poco amado.

Tiempo al tiempo.

 

*Premio Nacional de Periodismo