Columna y Cultura Por: Sabino Cruz V./Turismo Cultural, antídoto contra la violencia

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Considerada como una de las industrias que generan más divisas a la economía de los países, especialmente los calificados como emergentes, e incluso en algunos casos se ubica a la par o por encima de las remesas, los productos agropecuarios, pesqueros, agroindustriales, petroleros, los metales y las piedras preciosas, el Turismo, en su variante Cultural, es un activo altamente rentable, generador de divisas.

Bienes tangibles/intangibles que identifican, cohesionan y enorgullecen a sus herederos naturales, como son los sitios arqueológicos; la arquitectura colonia/vernácula; los libros, los muebles y accesorios de una casa; las armas, la vestimenta; condecoraciones; pintura y escultura colonial; tradiciones, leyendas, gastronomía, bebidas, música, literatura, poesía, artesanías, ritos, juegos, cantos; más los paisajes naturales/subacuáticos, y que cada vez muestra el potencial económico que posee, brinda la posibilidad a los poseedores de mejorar su calidad de vida.

Signos identitarios que entretejen la urdimbre que propicia el arraigo, frena la descomposición social, el surgimiento/crecimiento de la delincuencia, así como todas aquellas manifestaciones sociales que se dan cuando el hombre busca soluciones fáciles e inmediatas a deseos malsanas. Tejido comunitario con valor agregado que produce riqueza material a sus herederos, genera dividas y fuentes de trabajo.

Para salvaguardar los bienes patrimoniales tangibles/intangibles, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) desde hace varios años se ha dado a la tarea de registrar aquellos “Tesoros Culturales y Naturales” que “cumplen una función de un hito en el planeta, de símbolos de toma de conciencia de los Estados y de los pueblos…” Pertenecer a la selecta lista de inscripción de los Sitios del Patrimonio Mundial, no solo significa para el Estado promovente, y sus depositarios, el reconocimiento universal de su herencia, sino también la posibilidad de obtener beneficios económicos que favorezcan el desarrollo de los pueblos.

De los 1052 sitios inscritos al cierre de 2016, México ha logrado registrar 34, de los cuales Veracruz cuenta con cuatro: Ciudad prehispánica de El Tajín, Veracruz (1992); la Zona de monumentos históricos de Tlacotalpan, Veracruz (1998); La ceremonia ritual de los Voladores (2009), y el Centro de las Artes Indígena (2012); sin embargo, el único sitio que ha sabido capitalizar la “dominación” es la zona arqueológica de El Tajín, el Parque Temático Takilhsukut y el Festiva Cumbre Tajín.

Cumbre Tajín en su origen buscó la forma de conjugar tradición con modernidad en aras de proyectar la abundante riqueza inmaterial y natural que posee la cultural Totonaca, mejorar la economía de la región a través de la comercialización, la recreación de sus costumbres/tradiciones, y la reproducción de sus saberes. Iniciativa que en reiteradas ocasiones puso en riesgo su permanecía, sea por una errónea visión, inadecuada administración, pérdida del sentido de comunidad o por el enfoque empresarial.

Sin los millones de pesos que el Congreso de la Unión, el gobierno del Estado y los municipios le asignaba, los presencia de artistas pop de moda y toda la parafernalia propia de los espectáculos masivos, la Edición 2017, con una visión distinta, pero sin negar los orígenes, fue la prueba para mostrar a nativos y visitantes que no es el recurso lo que hace al Festival, que no son los grandes desplegados publicitarios ni las empresas de renombre lo que atrae, ni mucho menos las estrellas del espectáculo quienes aluzan los escenario.

Pueden los puristas no estar de acuerdo con la propuesta escénica de la 18ª edición, de que el/la artista principal no tenga Premio Grammy, o molestarse porque Blue Demon Jr. haya osado pisar “suelo consagrado”; pero lo que no deben regatear es el hecho que la Cumbre Tajín contribuyó a que mestizos y/o nativos de otras etnias valoraran la grandeza de esta cultura; que, como lo señala Salomón Bazbaz Lapidus, por diecisiete años el Director General del Festival, consolidó el orgullo entre propios y extraños; aunado a que, fue el garante para que Veracruz obtuviera la nominación de tres Sitios declarados Patrimonios de la Humanidad; además, como señala Norma Jovita García García, Regidora Segunda del Ayuntamiento de Papantla de Olarte, contribuyó a la mayor proyección internacional de la Región, fortaleció la cultura e identidad de los naturales de la tierra del Papan.

Pero principalmente, como lo apuntó en reiteradas ocasiones Ernesto Aguilar Yarmuch, Director General de esta emisión, es un tiempo para mostrar a México y el mundo la riqueza de la cultura Totonaca, un espacio donde convergen los rituales prístinos, los gustos gastronómicos, los placeres musicales/dancísticos, los aromas y sabores de la tierra, los saberes de los abuelos/abuelas, con visiones modernistas.

Cumbre Tajín 2017 por otro lado, con la iniciativa de Ernesto Aguilar Yarmuch de dar acceso sin costa en las primeras horas del día y un cobro de cien y/o cincuenta pesos para ver el espectáculo principal, materializó el derecho consagrado en la Carta Magna que garantiza el derecho que “toda persona tiene de acceder a la cultura y disfrute de los bienes y servicios que presta el Estado en la materia… (Art. 4º); con el agregado que todos, sin distingos de clases, credo religioso, ideologías partidistas o preferencias sexuales logran convivir en un mismo lugar.

Los tiempos aciagos en que se encuentra la Entidad demanda la solidaridad de todos y todas, la búsqueda de soluciones pacíficas a la creciente violencia que cada día nos está rebasando, a detener que el tejido comunitario se siga rompiendo. Eventos de con estas características y propósitos, en los que se ciudadaniza y democratiza la cultura, antes de descalificarlos, condenarlos al fracaso y/o hacer campaña de desprestigio, me parece que hay que verlos con otros lentes. Cumbre Tajín debe estar por encima de intereses políticos y fobias mediáticas.

Valor y reconozco la capacidad creativa y de organización de los directa/indirectamente involucrados. Ahora resta esperar que los burócratas de la cultura de la Universidad Veracruzana gestionen el gran Festival que nuevamente haga de Veracruz el referente cultural del sureste.